La Wikly de Emilio Doménech
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🏡 Es hora de que te cases
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🏡 Es hora de que te cases
Y también: una obra maestra de madres solteras
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28 de septiembre | Madrid

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Imagen creada con Midjourney a partir de la descripción ‘un plano americano de un niño decidiendo entre casas espeluznantes y casas hermosas de suburb, diorama’

🏡 ¿Vuelve la familia?

Lo importante. El libro de una economista estadounidense ha reabierto un debate que parecía olvidado: ¿deben los gobiernos hacer lo posible por promover el matrimonio con tal de beneficiar a los niños?

  • Columnistas a izquierda y derecha en Estados Unidos llevan semanas publicando reflexiones sobre los datos que ofrece el libro, concluyentes en algunos casos y dados a la interpretación en otros.

  • Mientras que políticos en la derecha aprovechan la oportunidad para arrojar luz sobre una batalla cultural que llevan años queriendo ganar: «Hay que acabar con las familias monoparentales».

Contexto. Estados Unidos es el país con más familias monoparentales del mundo, con 1 de cada 4 niños viviendo en este tipo de hogares y casi siempre con sus madres (en torno al 80 por ciento).

  • Es una tendencia que lleva dándose desde hace décadas conforme la institución del matrimonio se deteriora al tiempo que los problemas de pobreza infantil persisten o incluso empeoran.

  • De hecho, las altas tasas de pobreza infantil del país han hecho imperativo el estudio académico del posible vínculo entre el aumento de las familias monoparentales y el empeoramiento de las condiciones de vida de muchos niños estadounidenses.

Explícamelo. Pese a que concurran otros factores, la aparente evidencia de relación causal entre tipo de familia y pobreza ilustrado por la economista Melissa Kearney, de la University of Maryland, provoca interrogantes sobre la conveniencia o no de promover un modelo de familia concreto. Hay dos opciones:

  • O bien apoyar un modelo de familia más o menos tradicional como estructura económica estable.

  • O bien ofrecer programas sociales que permitan a cada ciudadano tener la libertad de escoger el modelo de familia que quiera .

A ese debate cabe sumar un trasfondo ideológico extremadamente divisorio en el Estados Unidos actual, donde todo se ve influenciado por las divisiones demográficas y de voto de la ciudadanía.

  • En esta newsletter, exploramos los datos en el centro del debate y ahondamos en las posiciones políticas que se han conocido estos días.

  • De paso, ofrecemos una ventana a las ideas que prometen cobrar mayor vida en otros países donde los tipos de familia también son motivo de discusión.

📊 Los datos

Aunque demasiadas cifras pueden ser complicadas de digerir, es necesario atender a las más significativas para comprender las causas y derivadas de un tipo de familia monoparental que va a más, como demuestra el hecho de que en los últimos 40 años el número de madres solteras se haya duplicado.

  • Ese aumento no ha sido igual entre las clases más y menos educadas. El porcentaje de niños con madres con estudios universitarios que viven con dos padres ha pasado del 90 al 84 por ciento en esas cuatro décadas.

  • Mientras tanto, en los hijos de madres sin título de secundaria y dos progenitores en la misma casa, ese porcentaje ha pasado del 80 al 57 por ciento en el mismo periodo de tiempo.

  • En términos generales, los hogares monoparentales solo cuentan con el salario de la madre, con lo que se reproduce la brecha de género económica, un diferencial que se ha mantenido relativamente estable en los últimos 20 años.

Del mismo modo, como el aumento de hogares monoparentales es más acusado en las clases trabajadoras, aumenta la pérdida de poder adquisitivo en ese sector de la población.

  • Las parejas casadas tienen unos ingresos medios anuales de aproximadamente 100.000 dólares, en parte por unos trabajadores con estudios universitarios que sí han mejorado sus condiciones laborales en las últimas décadas.

  • Por contra, las madres solteras apenas ganan una media de 33.000 dólares anuales, mientras que el gasto anual por hijo supera los 10.000 dólares.

  • La caída en el poder adquisitivo y en la seguridad laboral de los hombres estadounidenses, especialmente en la decadente industria manufacturera, parece haber tenido un efecto destacado en el aumento de madres solteras.

«La idea es que a medida que algunos hombres se han vuelto menos confiables como proveedores financieros para su familia, la propuesta de valor del matrimonio entre un hombre y una mujer ha disminuido. Tal vez los propios hombres afectados estén decidiendo que no quieren casarse porque no pueden mantener a una familia. O tal vez las mujeres están decidiendo que están mejor solas a la hora de mantenerse a sí mismas y a sus hijos, en lugar de establecer un hogar con un hombre que a menudo está sin trabajo y podría traer otras dificultades personales a la relación. De cualquier manera, la disminución del matrimonio fuera de las clases con estudios universitarios ha debilitado la seguridad económica y ha exacerbado la desigualdad», sugiere Kearney.

A pesar de que se han producido cambios culturales evidentes en las últimas décadas, hay estudios que sugieren que una recuperación económica de la clase trabajadora podría incrementar los hogares con dos padres.

  • Pero políticas dirigidas a recuperar el modelo de familia tradicional, o al menos con dos progenitores, generan muchos interrogantes, posiciones encontradas y factores a tener en consideración.

💰 Dinero y tiempo

En su libro ‘El privilegio de los dos progenitores: Cómo los estadounidenses dejaron de casarse y empezaron a quedarse atrás’, Kearney cuenta que los hogares monoparentales no suelen tener los mismos ingresos que los biparentales. Es obvio: dos adultos tienen capacidad para generar más dinero que uno solo. 

  • Ese nivel de ingresos mayor es el mecanismo clave a través del cual los padres casados transmiten ventajas a sus hijos. Y al mismo tiempo, también es el principal factor de desigualdad que se reproduce entre familias de ingresos altos y bajos.

  • Porque incluso si el Estado otorga apoyo económico a las familias monoparentales de bajos ingresos con hijos, es probable que esos programas gubernamentales nunca sean equivalentes a los ingresos anuales de al menos un cónyuge que trabaja a tiempo completo.

Pero las diferencias entre hogares monoparentales y biparentales no son sólo económicas. Un segundo adulto comprometido en la crianza de los hijos aporta más tiempo y energía para dedicar a su supervisión y cuidado.

  • Los niños criados en hogares monoparentales tienen menos probabilidades de recibir la misma cantidad de atención por parte de sus cuidadores, por lo que los chavales pueden ser más propensos a meterse en problemas o a tener dificultades de conducta.

  • Los chicos sin un padre en casa lo pasan especialmente mal: es menos probable que terminen el instituto o que se gradúen en la universidad y es más probable que acaben en prisión o que tengan hijos fuera del matrimonio, perpetuando el ciclo.

No se trata de demonizar a las madres solteras por tener o criar hijos fuera del matrimonio, un argumento bastante común entre los detractores de las familias con estructuras diversas.

  • Pero es importante señalar las desventajas estructurales que implica crecer en un hogar monoparental. Claro que todo depende del prisma ideológico desde el que lo mires.

🎙️ La visión política

Por un lado, defienden los conservadores, la normalización de este tipo de hogares monoparentales le ha quitado prioridad en la agenda pública a los programas destinados a reforzar a las familias.

  • Según Kearney, solo el 1 por ciento del presupuesto de la Administración Federal para la Infancia y la Familia se destina a «promover familias seguras y estables». En comparación, esa misma oficina destina el 15 por ciento de su presupuesto a los hogares de acogida.

  • Y según el autor Brad Wilcox, programas como el seguro médico para personas con bajos recursos Medicaid o las ayudas a la alimentación (food stamps) estarían desincentivando que la gente se case porque al hacerlo perderían el acceso a esos programas sociales.

Autores como Wilcox buscan la implantación de políticas más beneficiosas para las familias casadas. El título de su último libro resume bien su misión: ‘Cásate: Por qué los estadounidenses deben desafiar a las élites, forjar familias más fuertes y salvar a la civilización’.

  • Pero lo interesante es ver cómo el retorno del debate sobre familias monoparentales ha impulsado a tantos columnistas de casi todo el espectro ideológico a pronunciarse a favor del matrimonio como aniquilador de la pobreza infantil.

«Puede ser incómodo hablar de la ruptura de la familia, principalmente entre los estadounidenses de bajos ingresos, pero es parte del aparato de la desigualdad en Estados Unidos. No ayuda que apartemos la vista, ignoremos los datos y neguemos la existencia del privilegio de tener dos progenitores», escribe el columnista de centro-izquierda Nicholas Kristof en The New York Times.

«Ningún programa del gobierno puede replicar los beneficios de que haya dos padres en el hogar, y ninguna cantidad de retoques económicos mantendrá a ambos padres allí a menos que también podamos cambiar la cultura», escribe la columnista de derechas Megan McArdle en The Washington Post.

Por otro lado, defienden los progresistas, el hecho de que más mujeres decidan ser madres solteras responde a un entramado de factores que debe poner el foco en otro sitio: los problemas estructurales.

  • Si la pobreza infantil en familias monoparentales es un problema de tiempo y dinero, entonces siempre será mejor promover programas sociales para que esas familias tengan más tiempo y dinero y sus hijos puedan prosperar.

  • Los progresistas prefieren no inmiscuirse en las decisiones personales de cada familia ni en forzar un tipo de familia concreto, sino en sentar las bases para que puedan progresar.

«El argumento de Kearney va en línea con el del más reaccionario Wilcox, cuyo libro incluye un subtítulo sobre ‘desafiar a las élites’ que ofrece evidencia de cómo el lenguaje de la lucha de clases están siendo usando explícitamente con objetivos conservadores. Tócale los cojones a las élites casándote en vez de, por ejemplo, subiéndoles los impuestos, o sindicalizándote, o redistribuyendo su riqueza a través del cierre de resquicios corporativos».

«Es fácil ver por qué la solución del matrimonio es tan atractiva. Es como decirle a la gente que es su responsabilidad abordar la crisis climática usando pajitas de papel, o aconsejar a los hombres negros que necesitan ponerse los pantalones y ser mejores padres. En vez de cargar la responsabilidad en una reforma amplia y sistémica, la coloca en los individuos y en sus comportamientos íntimos», escribe la columnista de izquierdas Rebecca Traister en The Cut.

Y por añadir un argumento interesante más desde la izquierda: Olga Khazan escribía este verano an The Atlantic que quizá no es una cuestión de que el matrimonio haga que la gente sea más feliz, sino que simplemente es más probable que la gente feliz se case.

  • Y no tener preocupaciones económicas es posible que ayude a poder decidir mejor si uno quiere casarse o no.

💡 La idea

El resumen de en qué punto se encuentra el debate tiene que ver con si el matrimonio debe ser un objetivo político o debe ser solo una llamada de atención sobre la desigualdad rampante que hay en Estados Unidos.

  • Si es un objetivo político, ¿en qué medida debe el Estado incentivar el matrimonio (o desincentivar la existencia de familias monoparentales)? Porque la lista de legisladores conservadores que limitarían las posibilidades de pedir un divorcio existe.

  • Y si es una llamada de atención, ¿dónde tienen que ir destinadas las ayudas y los cambios estructurales para que las familias monoparentales puedan prosperar de la mejor forma posible? Porque la lista de propuestas en la izquierda es enorme, pero la falta de voluntad política para lograr mayorías que las apoyen es todavía mayor.

Precisamente sobre voluntad política hay un aspecto muy interesante en uno de los artículos de Kearney para The New York Times. La economista se ha esforzado por no ser encasillada ideológicamente o acusada de querer imponer un tipo de familia, pero este párrafo es revelador:

«El Congreso permitió que [un crédito fiscal para familias con hijos] expirara a finales de 2021, rechazando una política que proporcionaba a las familias que cumplían ciertos umbrales de ingresos créditos fiscales anuales de 3,000 dólares por niño de 6 a 18 años y 3,600 dólares por niño menor de 6 años. ¿Cuáles son las probabilidades de que el gobierno comience a proporcionar a las familias monoparentales, por ejemplo, beneficios iguales a los ingresos medios de un adulto con un título de escuela secundaria, que asciende a alrededor de 44,000 dólares al año? Pondría las probabilidades en cero. Mientras ese sea el caso, las brechas de ingresos entre las casas de uno y dos padres serán sustanciales, y los ingresos importan mucho para las perspectivas y el futuro de los niños».

Hemos resaltado en negrita «pondría las probabilidades en cero» tal y como hizo Nathan J. Robinson en un artículo para Current Affairs porque nos parece revelador: ese crédito fiscal aprobado en la era COVID durante la administración Trump redujo la pobreza hasta un mínimo histórico.

  • Es decir, que es una política que se ha aprobado y que se podría volver a aprobar si realmente hubiera voluntad política para hacerlo. Y lo mismo pasa con iniciativas más generosas.

  • Otra cuestión es que los legisladores moderados y conservadores tengan otras prioridades que no incluyan subir impuestos como para poder justificar programas así de ambiciosos.

Para terminar, dos declaraciones.

  • Primero, el candidato Vivek Ramaswamy en el primer debate de las primarias republicanas a la presidencia del pasado agosto:

«Parte del problema es que también tenemos un gobierno federal que paga más a las mujeres solteras por no tener un hombre en casa que por tener un hombre en casa, lo que contribuye a una epidemia de falta de padres. Y creo que eso va de la mano con la crisis educativa porque tenemos que recordar que la educación comienza con la familia, y la familia nuclear es la mejor forma de gobierno conocida por la humanidad».

  • Y segundo, el presentador conservador Jesse Waters en Fox News tras las elecciones de medio mandato de 2022 en las que los republicanos decepcionaron en sus resultados:

«Las mujeres solteras están votando a favor de los demócratas con una diferencia de 30 puntos, así que necesitamos que estas mujeres se casen. Y es hora de enamorarse y simplemente sentar la cabeza. Chicos, vayan a ponerles un anillo».


🎬 Una recomendación

Con la colaboración de Filmin
Por Emilio Doménech

Mommy es una película canadiense de 2014 dirigida por Xavier Dolan. Sigue la historia de una madre viuda y su intento de convivir y prosperar con un hijo problemático de 15 años.

  • El film fue el punto álgido en la carrera de Dolan, que apenas había cumplido 25 años cuando lo presentó en la Sección Oficial del Festival de Cannes.

  • La película se llevó el Premio del Jurado en Cannes, algo así como el tercer premio más importante del certamen, y arrasó en los Canadian Screen Awards con nueve galardones.

Rodada en formato 1:1 (cuadrado) que a veces se siente opresivo, Mommy tiene en cambio una textura cromática muy vívida y colorida, lo que habla bien de los contrastes de su historia: una madre, un hijo y una amiga de ambos que intentan con todas sus fuerzas que su nueva vida juntos funcione.

  • Es decir, que la película es al mismo tiempo un retrato de héroes y un melodrama acerca de sus derrotas.

  • Y precisamente ese juego de extremos, entre la opresión del formato y la liberación de los colores, es lo que consigue que la película se convierta en un golpe emocional tan potente.

Debo decir: con pocas películas he llorado tanto en mi vida. Mucho mérito tienen también los tres actores que lideran el filme, pero Dolan es comandante de todas las fuerzas cinematográficas que convierten a esta película en una obra maestra del drama familiar (y la épica de las madres solteras).

Mommy está disponible en Filmin.


En otro orden de cosas, este miércoles por la noche estuve en directo siguiendo el segundo debate de las primarias republicanas a la presidencia.

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Feliz jueves,

Posdata: así me imagino todos los partidos.

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Las noticias estadounidenses de Washington D.C., Hollywood y Silicon Valley, contadas por el periodista Emilio Doménech desde Nueva York. Ahora, en formato podcast.

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Anita Pereyra
Bosco Bárcena