La Wikly de Emilio Doménech
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🧨 El fin de la Pax Twitterana
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🧨 El fin de la Pax Twitterana
Y también: una película de aventuras por el desierto

18 de octubre | Madrid

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Imagen creada con Midjourney a partir de la descripción ‘un gigantesco logotipo de X se cierne sobre un campo en el que se está llevando a cabo una gran batalla medieval, óleo sobre lienzo’

💥 Tiempos de guerra

Lo importante. La conversación online tras el ataque terrorista de Hamás en Israel ha reavivado los miedos a la desinformación y la toxicidad que hoy dominan las redes sociales.

  • La debacle informativa ha sido especialmente reveladora en Twitter/X, donde la deriva se ha hecho más evidente a raíz de los cambios impuestos por Elon Musk.

  • Aunque los miedos han reverberado en el resto de ecosistemas mediáticos conforme los algoritmos y la inteligencia artificial ayudan a escalar el problema.

Los eventos de la última semana, potenciados por la profunda división que genera el conflicto palestino-israelí, dibujan un panorama desolador para el futuro más inmediato, con elecciones clave en Estados Unidos, India y la Unión Europea solo en 2024.

Explícamelo. En los últimos días, y con motivo del ataque de Hamás, la respuesta israelí posterior o la explosión en un hospital de Gaza, la desinformación en Twitter/X ha sido rampante.

  • Verificadores, periodistas, expertos y divulgadores de todos los ámbitos aseguran haber presenciado una guerra informativa sin precedentes.

  • Twitter/X y otras plataformas que beben de su contenido han visto un salto significativo en el contenido falso que se viraliza.

«A los usuarios de X se les presentaron imágenes de videojuegos publicadas como imágenes de un ataque de Hamás; e imágenes de celebraciones de fuegos artificiales en Argelia, presentadas como ataques israelíes contra Hamás. Había fotos falsas de la superestrella del fútbol Ronaldo sosteniendo la bandera palestina, mientras que un vídeo de hace tres años de la Guerra Civil Siria se reutilizó para hacer parecer que fue tomado este fin de semana», escribió David Gilbert en Wired hace unos días.

¿Por qué? La compra de Twitter por parte de Elon Musk supuso un antes y un después en el esfuerzo que hacen las plataformas a la hora de contener el caos que ellas mismas han desatado sobre los usuarios.

  • Musk abandonó en mayo un acuerdo de la Unión Europea de lucha contra la desinformación a la que otras plataformas se habían sumado de forma voluntaria.

  • Desde que hizo efectiva la compra de Twitter, Musk también se deshizo de la mayor parte de los equipos que se dedicaban a la desinformación y a la integridad cívica.

  • Y hace unos meses, acabó con un sistema perfectamente válido de verificación de usuarios para dar paso a uno en el que predomina la especulación informativa.

Especulación informativa. En Twitter/X, los usuarios de la plataforma pueden pagar 8 euros al mes para suscribirse al servicio X Premium.

  • Los usuarios de X Premium reciben una insignia de verificación azul y su contenido pasa a tener una mayor visibilidad en la plataforma.

  • También acceden a herramientas de monetización que premian la viralidad del contenido. A más cuentas alcancen los usuarios con un tuit, más dinero percibirán después por el reparto que hace Twitter/X de sus ingresos por publicidad.

🤑 Para que te hagas una idea, llevo suscrito a X Premium desde agosto y hasta ahora solo he percibido poco más de 50 euros pese a que mis tuits han tenido un alcance de casi 20 millones de impresiones. Pero eso es en España (y una audiencia mayoritariamente española y latinoamericana). El divulgador de inteligencia artificial Nick St. Pierre recibió en agosto un pago de 1.200 dólares por 31 millones de impresiones, evidenciando que el impacto económico es mucho más grande para usuarios que escriben en inglés y tienen audiencias anglosajonas.

Puede que la diferencia de ingresos tenga que ver con que los ingresos publicitarios son mayores en países como Estados Unidos o que X solo paga por las impresiones que un usuario tenga en cuentas también suscritas a X Premium, un modelo también más exitoso en Estados Unidos.

Eso significa que los usuarios de X Premium tienen un incentivo económico para conseguir el mayor número de visualizaciones por tuit, con lo que pueden especular con la información.

  • Por ejemplo, un usuario publica un vídeo de un bombardeo junto al que escribe: «Israel está masacrando civiles». En realidad, son imágenes obtenidas de un videojuego que el usuario no se ha molestado en comprobar o que ha publicado con el fin de engañar a sus seguidores.

  • Al tener X Premium, el algoritmo prioriza su tuit sobre el de otros usuarios, como periodistas o expertos, con lo que el vídeo falso tiene un mejor posicionamiento en la plataforma desde el momento de su publicación.

  • Si en los círculos anti-Israel dan ese tuit como bueno, es posible que también le den un mayor alcance y por tanto un mayor rédito económico al usuario que lo ha compartido.

Esa dinámica se lleva produciendo desde hace meses y no necesariamente por parte de usuarios con intereses desinformadores, sino con especuladores que reconocen un vídeo con potencial viral y lo comparten sin llevar a cabo las verificaciones oportunas.

  • El fenómeno también se da en el frente de la toxicidad con la creación de contenido diseñado para generar interacciones de odio y cabreo entre bandos antagónicos.

  • Tiene dos versiones: la del contenido que genera odio o cabreo por propia definición («Todos los israelíes dan asco») o la del que señala para odiar o cabrear («Mira este que dice que todos los israelíes dan asco»).

Desde que Elon Musk compró Twitter/X, el contenido falso y tóxico ha dominado las recomendaciones de la columna Para ti, la versión del timeline con recomendaciones algorítmicas.

  • Es decir, una mezcla entre las preferencias del usuario (seguidos, me gusta, intereses) y las prioridades del algoritmo (vídeos, memes, virales).

  • X es una versión alejada de lo que ha sido Twitter durante años: un timeline más cronológico e inmediato formado por el círculo de cuentas que el usuario había decidido seguir.

Contexto. Desde hace una déacada, plataformas como Twitter se convirtieron en plazas públicas online imprescindibles para seguir la actualidad global. Pero los primeros compases de experimentación avisaron de la necesidad de llevar un mayor escrutinio del contenido que proliferaba en sus plataformas.

  • Episodios como la Guerra en Siria evidenciaron que las compañías debían aplacar la abundancia de imágenes violentas o las estrategias de reclutamiento yihadista en sus comunidades.

  • Mientras que la victoria de Donald Trump en 2016 puso el foco en las campañas de desinformación llevadas a cabo a nivel local (Cambridge Analytica) y desde el extranjero (Rusia).

Las compañías afectadas (y señaladas) invirtieron cantidades enormes de recursos en proteger a usuarios y anunciantes del contenido más problemático y de las tendencias más peligrosas.

  • Ninguna de esas iniciativas pudo evitar que otras crisis orquestadas desde sus plataformas se siguieran produciendo, como la desinformación sobre los Rohingya en Myanmar en 2017 que luego alentó su persecución y genocidio.

  • Pero al menos esas noticias generaban escándalos en los medios y provocaban una reacción en las compañías implicadas. Ya no.

💡 La idea

Estoy preocupado. Más que nunca. La explosión en un hospital en la Franja de Gaza este martes generó exactamente la clase de repercusión que cabe esperar de un momento como este.

  • Un suceso de última hora de un conflicto con escala mediática global apresuró a medios y voceros a publicar las primeras informaciones que llegaban de Gaza.

  • En las primeras horas, los medios titulaban que Israel había bombardeado un hospital causando cientos de muertos y la propia Israel se defendía diciendo que no era cosa de ellos, sino de la Yihad Islámica.

  • Mientras tanto, voceros de uno y otro bando del conflicto palestino-israelí se intercambiaban culpas sacando conclusiones precipitadas de la poca información veraz sobre el terreno.

En Twitter/X, esas dos versiones distorsionadas de la realidad tuvieron un alcance desorbitado en las primeras horas tras la explosión.

  • Uno repasa ahora el timeline y da cuenta de la cantidad enormes de alegaciones y teorías rocambolescas no-verificadas que se dieron por buenas en uno y otro bando.

  • Las noticias que salían de Gaza no se viralizaban por la legitimidad y contundencia de las informaciones, sino por lo mucho que confirmaban los sesgos de quienes las compartían.

Lo peor de todo es que lo único que leo ante esta debacle es resignación.

  • No hay un consenso en culpar a Elon Musk de haber convertido Twitter/X en un estercolero informativo, sino en señalarnos los unos a otros por ser incapaces de convivir en la que se suponía que sería la mejor plaza pública jamás levantada.

  • Esa tesitura confirma que ya no hay ni siquiera una pretensión de exigir mejoras en las plataformas, sea con sistemas menos tóxicos que el que propone Elon Musk o con equipos que hagan algo, lo que sea, por frenar la desinformación que reina sin control en este momento.

Hoy, más que nunca, cabe dar por terminada la era en la que las grandes compañías tecnológicas hicieron un poco de esfuerzo por mejorar las plataformas en las que convivimos.

Hoy, más que nunca, cabe dar por terminada la paz a la que nos habíamos comprometido pese a las diferencias que existían entre nosotros.

Hoy, más que nunca, cabe dar por terminada la Paz Twitterana.

Buena suerte.


🎬 Una recomendación

Con la colaboración de Filmin
Por Emilio Doménech

Lawrence de Arabia es una película británica de 1962 dirigido por David Lean. Sigue la historia del oficial británico T.E. Lawrence en su misión por unir a los pueblos árabes en la lucha contra el Imperio Otomano durante la Primera Guerra Mundial.

  • Considerado como uno de los grandes clásicos de todos los tiempos, la película se llevó siete Oscar, incluidos los de Mejor Película y Mejor Director.

Liderada por un Peter O'Toole descomunal, Lean dirige la que para un servidor es la mejor aventura jamás producida en la historia del cine. La historia de un solo hombre ante la inmensidad del desierto que se embarca en una empresa que más adelante definirá el destino del mundo, y concretamente el de una Tierra Santa cuya actualidad hoy nos ocupa.

  • Entre por la inconmensurable fotografía de Freddie Young, amén de algunos de los planos más memorables del cine (el soplo de la cerilla).

  • Y quédese por ver a Lawrence buscar el reflejo de una daga o encontrarse con un buque enorme surcar las dunas del desierto.

Qué película, amigo. Qué película.

Lawrence de Arabia está disponible en Filmin.


En otro orden de cosas, este miércoles abriré stream para seguir la última hora de la actualidad en Israel, así como los esfuerzos republicanos por elegir a un nuevo ‘speaker’.

  • Podrás seguir el directo a partir de las 19:00 CEST en mi Twitch.

Compártenos, porfi.

Feliz miércoles,

Posdata: no hay un día en el que no piense en ese grito del 0:12.

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Las noticias estadounidenses de Washington D.C., Hollywood y Silicon Valley, contadas por el periodista Emilio Doménech desde Nueva York. Ahora, en formato podcast.