Jan 17 • 12M

🇺🇸 3 focos para ser presidente

Y también: una película de debates no-presidenciales.

 
1×
0:00
-12:18
Open in playerListen on);

Appears in this episode

Emilio Doménech
Las noticias estadounidenses de Washington D.C., Hollywood y Silicon Valley, contadas por el periodista Emilio Doménech desde Nueva York. Ahora, en formato podcast.
Episode details
Comments

17 de enero | Madrid

👋 Aguanta hasta el final para un buen TikTok para ahorrar en el cine. Bienvenido a La Wikly.

📬 Suscríbete a La Wikly Premium con siete días de prueba sin compromiso para leer nuestras columnas diarias sobre política latinoamericana, tecnología, cine y elecciones:

🕰️ Leer esta newsletter te llevará 9 minutos y 14 segundos.


El republicano Ron DeSantis presta juramento para su segundo mandato como gobernador de Florida vía Facebook

⚡️ Maratón, no sprint

Lo importante. Con una nueva legislatura en marcha, la carrera a la presidencia estadounidense en 2024 ha empezado, por mucho que oficialmente solo haya un candidato, Donald Trump. Entre bastidores, otros candidatos realizan ya los movimientos necesarios para llegar a la Casa Blanca.

  • En cuanto a Joe Biden, el presidente todavía tiene pendiente confirmar si se presentará a la reelección después de decir que lo consultaría con su familia durante las Navidades.

Contexto. A estas alturas hace cuatro años, casi una decena de demócratas había confirmado candidatura a la presidencia —o comité exploratorio para considerar una.

  • El desafío era doblemente interesante porque la administración de Trump, con sus escándalos constantes, era un objetivo suculento para políticos demócratas ambiciosos.

  • Pero las fechas de anuncio también eran reveladoras de algo más importante: las carreras presidenciales en Estados Unidos son una auténtica maratón, no un sprint.

Por recordar, Trump se sumó a la carrera presidencial de 2016 en junio del año anterior, pero rivales como Ted Cruz, Rand Paul y Marco Rubio ya lo habían hecho entre marzo y abril.

Explícamelo. Para sentar los cimientos de una carrera presidencial, los candidatos tienen primero que considerar si existe una ruta disponible para conquistar la nominación de su partido.

  • En un año en el que Trump se impone como principal obstáculo entre esos candidatos y la nominación, esas consideraciones tienen mucho más voltaje.

  • Es decir, que los candidatos tienen que armar una candidatura mucho más potente que lo que sería necesario en casi cualquier otro contexto.

¿Y ahora? En esta newsletter, voy a explorar los tres focos esenciales que debe tener en cuenta cualquiera que ambicione sentarse en el Despacho Oval —y que algunos de los candidatos potenciales ya ha estado trabajando en los últimos años.

⚠️ De hecho, llevo ya unos meses trabajando en un ranking de los cinco candidatos republicanos a la presidencia que más opciones tienen de conquistar la nominación presidencial. Puedes probar La Wikly Premium durante siete días sin compromiso para poder leer la última edición de ese top5.

💰 Buscar donantes

El primer foco para casi

cualquier candidato a la presidencia es contar con apoyo institucional y económico.

  • Por un lado, compañeros de partido dispuestos a dar su endorsement [apoyo, en español], algo que suma legitimidad a una candidatura.

  • Del otro, donantes ricos con historial de contribuciones al partido. Contar con su apoyo significa que otros rivales potenciales no lo tendrán.

La Comisión Federal de Elecciones estadounidense limita que una persona contribuya más de 6.000 dólares a un candidato, pero tener el favor de un donante relevante en el partido es importante por dos razones clave:

  • Primero, da acceso al candidato a un amplio círculo de personas con billeteras abultadas a través de fiestas y eventos de recaudación.

  • Y segundo, si el donante convencido para la causa es especialmente rico e influyente, es posible que pueda montar una Super PAC.

Las Super PAC son comités de acción política especiales con un par de particularidades importantes:

  • Uno, permiten a sus administradores recaudar cantidades infinitas de dinero por parte de contribuyentes que tampoco tienen limitaciones con el dinero que pueden aportar

    .

  • Y dos, en teoría no pueden coordinarse con las campañas de los candidatos a los que apoyan, pero suelen compartir el mismo objetivo: encumbrar al candidato y derrotar a sus rivales.

Las Super PAC son un elemento imprescindible de las campañas políticas estadounidenses de hoy en día porque pueden desestabilizar carreras enteras.

  • En el caso de unas elecciones primarias a la presidencia, contar con el apoyo de una Super PAC en una etapa temprana de la campaña suma mucha credibilidad a un candidato.

  • ¿Por qué? Significa que el candidato puede aguantar en la carrera más tiempo con anuncios, viajes y eventos por mucho que las encuestas no estén de su lado en un primer momento.

Los candidatos también pueden recaudar dinero a través de contribuyentes menos pudientes, y de hecho Trump puede presumir de haber conseguido cientos de millones de dólares a través de donantes pequeños, pero el candidato necesita primero haber sentado otros cimientos.

🛩️ Preparar la infraestructura

El segundo foco consiste en cimentar una candidatura en los lugares que serán determinantes en unas elecciones primarias.

  • Primero, en el estado originario del candidato y lugar en el que probablemente se encuentre su base de votantes.

  • Y segundo, en los estados tempranos en los que se empezarán a celebrar elecciones primarias a partir de febrero de 2023.

Un candidato como Ron DeSantis recibirá el primer empujón importante en una potencial carrera presidencial gracias al apoyo de políticos, donantes y votantes del estado en el que gobierna, Florida. No conseguir un apoyo notable allí podría ser duro.

  • Kamala Harris entró en la carrera presidencial de 2020 con el apoyo del gobernador de su estado, de varios congresistas y con un mitin al que asistieron más de 22.000 personas.

  • Pero que su compañera senadora Dianne Feinstein diera su endorsement a Biden y no a ella fue un varapalo a una campaña que se desfondaría semanas después.

En las pasadas midterms, candidatos potenciales a la nominación republicana se recorrieron el país para ayudar a candidatos muy alejados de sus estados. El objetivo era doble:

  • Por un lado, le hacían un favor a un candidato que podrá devolverles el favor en una carrera presidencial futura.

  • Por otro, empezaban a buscar aliados en Iowa, New Hampshire, Nevada o South Carolina, estados que celebrarán algunas de las primeras elecciones primarias de 2024.

La exembajadora con Naciones Unidas Nikki Haley lleva años haciendo paradas en Iowa y New Hampshire y el pasado otoño fue a hacer campaña junto al candidato republicano al Senado Don Bolduc.

  • Si Bolduc llega a ganar, Haley habría podido decir que ella viajó a New Hampshire para ayudarle.

  • Y aunque no ganase, Haley aprovechó esos actos de campaña para viajar a New Hampshire y establecer vínculos con políticos y militantes locales que puedan echarle una mano después cuando tenga que colocar bandera en el estado.

Cabe pensar que los candidatos a la presidencia suelen crear toda una infraestructura de campaña en estados tempranos como Iowa y New Hampshire.

  • Eso incluye oficinas y empleados que empiezan a gestionar desde muy pronto cómo guiar una campaña en ese estado: búsqueda de voluntarios, organización de eventos y mítines.

  • Pete Buttigieg probablemente no sería Secretario de Transporte ahora mismo si su campaña presidencial de 2020 no hubiera tenido una presencia tan bien trabajada en Iowa.

👥 Equipo y perfil

El tercer foco en realidad son dos que van de la mano: fichar un buen equipo y decidir un perfil con el que diferenciarse del resto de candidatos.

  • Buttigieg se rodeó de consultores y estrategas de primer nivel que apostaron por su talento comunicativo para una campaña joven y moderada que cerca estuvo de dar la sorpresa.

  • En cambio, Kamala Harris y su equipo nunca supieron establecer bien qué clase de campaña querían abanderar, virando entre iniciativas progresistas y moderadas.

Un buen equipo y un perfil diferenciado son clave para conseguir lo que se conoce como earned media, o medios ganados, algo así como las veces en las que un candidato logra una mención o un reconocimiento en medios externos a él sin pagar por ello.

  • Buttigieg logró mucha atención mediática ganada por ser el alcalde millennial de una ciudad de medio tamaño, por ser veterano de guerra y abiertamente homosexual o por desempeñarse bien en los debates de las primarias.

  • En cambio, Kamala Harris tuvo que compensar los titulares negativos que le granjearon malas actuaciones en los debates, polémicas de su pasado y cuestiones sobre las políticas que de verdad defendía con una inversión económica enorme en publicidad. Cuando el dinero dejó de llegar, abandonó la carrera.

Menciono a Harris varias veces porque ella es el ejemplo paradigmático de cómo tener bien armados dos focos (donantes e infraestructura) pero descuidar otro (equipo y perfil) puede enterrar una campaña a la presidencia.

  • Y sí, ahí entran en juego consideraciones como el carisma o el talento de un candidato a la hora de convencer a los votantes.

  • Pero pocos candidatos son capaces de lograr alcanzar la presidencia sin tener armados los tres focos destacados hoy.

En 2020, Biden tenía un apoyo institucional y de donantes enorme, llevaba años sentando las bases de su infraestructura en los estados tempranos y se rodeó de un equipo formidable que ya le habían ayudado a Obama y a él en 2008 y 2012.

  • El perfil era también claro: “soy un moderado aburrido que todo el mundo conoce porque fue VP con Obama y puedo derrotar a Trump”.

En 2016, Trump fue un ariete que lo dinamitó todo, pero el expresidente carece de la capacidad de sorpresa con la que contaba entonces y también está mucho más debilitado. Así que toca estar pendiente de quienes están dispuestos a rivalizar con él.

  • Por supuesto, lo seguiremos aquí, especialmente en las entregas premium de la newsletter que puedes empezar a recibir suscribiéndote aquí.

¿Desea saber más? En CNN publicaron esta semana un vistazo al campo de candidatos republicano conforme los más esperados consideran sus opciones antes de subir a la palestra. Y Axios amplía esa información con fuentes de primera mano.


🎬 Una recomendación

Con la colaboración de Filmin
Por Emilio Doménech

Enemigos íntimos es un documental estadounidense de 2015 dirigido por Morgan Neville y Robert Gordon. Sigue los mediáticos debates televisivos entre los intelectuales Gore Vidal, progresista, y William F. Buckley Jr., conservador, en el marco de las convenciones demócrata y republicana en el verano previo a las elecciones presidenciales de 1968.

  • El filme pasó por el Festival de Sundance y luego gozó de buenas críticas. La atención fue suficiente como para colarse en la lista de los 15 documentales preseleccionados a los Oscar, pero no logró la nominación.

Neville y Gordon consiguen algo muy especial con su repaso del enfrentamiento entre Vidal y Buckley:

  • Hacer un retrato de la época a través de dos de sus intelectuales más influyentes y en medio de dos convenciones políticas que se celebraban poco después de los asesinatos de Martin Luther King Jr. y Robert Kennedy.

  • Contar cómo la conflagración dialéctica entre Vidal y Buckley, incluido el clímax visceral que todavía se recuerda hoy en día, supuso un punto de rotura para la televisión como fuente de información objetiva y el inicio del infotainment (información y entretenimiento).

Muy, muy disfrutable para cualquier fan de la política y de la historia.

Enemigos íntimos está disponible en Filmin (solo hasta el 5 de febrero).


En otro orden de cosas, los streams volverán el miércoles con un repaso a la actualidad estadounidense y los últimos salseos de Hollywood.

Si te ha gustado esta wikly, compártenos

Feliz martes,

Posdata: así ahorrarás fijo al ir a ver Avatar.

1

Existen excepciones sonadas como aquellos candidatos que tienen fama o dinero suficiente para lanzarse a la carrera sin tener en cuenta varias de las consideraciones mencionadas en esta newsletter.

2

Sí, eso significa que un multimillonario puede desembolsar decenas de millones de dólares en una Super PAC para influir en la carrera que le venga en gana.