💉 Por qué negros y latinos se están vacunando menos que los blancos

Y también: el salseo royal de Meghan Markle, el príncipe Harry y Oprah... y muchos memes al respecto.

  
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10 de marzo | Nueva York

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💉 Vacunación desigual

Lo importante: La administración de Joe Biden, ayudada de los 50 estados, está liderando una campaña de vacunación histórica contra el COVID-19 cuyo ritmo sigue creciendo día a día.

  • Podría traducirse en la inmunidad de grupo a nivel nacional de cara al verano o el inicio del próximo otoño.

    • Pero no toda la población está recibiendo vacunas en las mismas cifras, lo cual vuelve a poner en el foco la compleja desigualdad que vive el país desde hace siglos.

Pero antes de pasar a lo dramático, ¿cómo ha llegado EEUU a este punto en el que está vacunando en números tan increíbles?

La campaña de vacunación contra la COVID-19 en los EEUU empezó oficialmente el 14 de diciembre de 2020.

  • Unos días antes, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés) había autorizado el uso de emergencia de la primera vacuna, la de Pfizer y BioNTech.

    • Desde entonces, en EEUU se han autorizado tres vacunas:

      • Pfizer-BioNTech (11 de diciembre de 2020). Uso autorizado para mayores de 16.

      • Moderna (18 de diciembre de 2020). Uso autorizado para mayores de 18.

      • Janssen / Johnson & Johnson (27 de febrero de 2021). Uso autorizado para mayores de 18.

Una vez la FDA autoriza una vacuna, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) formulan recomendaciones sobre la priorización en la vacunación.

  • Es decir, el orden de prioridad por el que se vacunará a los distintos grupos sociales, cuestión clave en tanto los suministros de vacunas sean limitados.

    • Para la vacuna de la COVID-19, los CDC han recomendado priorizar al personal sanitario y a los residentes de centros de ancianos y de cuidados asistidos.

Los estados tienen asignada una cantidad específica de nuevas dosis de cada vacuna que se distribuyen de manera semanal.

A día de hoy, se están administrando en torno a 2,17 millones de dosis al día a lo largo de los EEUU, superando el objetivo planteado por Biden al asumir el cargo de 1,5 millones de dosis al día.

  • La meta de Biden era alcanzar los 100 millones de dosis administradas en sus primeros 100 días, lo que al ritmo actual parece un objetivo bastante factible.

    • Comentario de Emilio: lo cual no era demasiado difícil teniendo en cuenta que el ritmo que heredaron de la administración de Trump iba camino de lograr ese objetivo en el muy corto plazo, pero bueh.

Pero, ¿se mantiene constante el ritmo de vacunación entre los diferentes estados? La respuesta es que no.

  • Si bien en las últimas semanas se han reducido las diferencias entre estados, lo cierto es que en algunos la campaña de vacunación ha estado lastrada por problemas de suministro, logística, coordinación y comunicación.

    • Si miramos el número de vacunas administradas por cada 100.000 personas, se aprecian significativas diferencias entre los distintos estados:

      • En el extremo superior se encuentran Alaska, Nuevo México y las Dakotas: entre las 16.000-21.000 dosis suministradas por cada 100.000 habitantes.

      • En el otro extremo están Utah, Tennessee, Texas, Georgia y Alabama: en torno a las 11.000 dosis por cada 100.000.

  • Los motivos que explican por qué algunos estados van con más retraso que otros se encuentran en:

    • Una menor disposición de la población local a ser vacunada.

    • Las decisiones de las autoridades estatales y locales sobre cuáles son los grupos con prioridad y qué proveedores administran las dosis.

    No obstante, la gran mayoría de los estados han conseguido situarse aproximadamente al mismo nivel que la media nacional, habiendo suministrado entre el 70 y el 90 por ciento de las dosis que les han sido suministradas. Es algo que se ha conseguido gracias a:

    • La apertura de clínicas o sitios de vacunación masiva con capacidad para suministrar miles de dosis diarias en función de los suministros disponibles.

      • Aplausos ahí a las iniciativas federales a través de la agencia de emergencias FEMA o de la Guardia Nacional, indispensable en los centros de vacunación improvisados.

    • La cantidad de vacunas disponibles gracias a los acuerdos de precompra del gobierno estadounidense con compañías como el caso de Pfizer o a la subvención de investigación y producción como el caso de Moderna.

      • Aplausos ahí a la administración de Trump y su Operación Warp Speed.

En algunos estados, el 10 por ciento de la población ya ha recibido las dos dosis de la vacuna, mientras que más de un 20 por ciento (llegando al 25 por ciento de Alaska y Nuevo México) habría recibido al menos una dosis.

  • Al ritmo actual de vacunación, se estima que aproximadamente la mitad de la población podría estar vacunada para finales de mayo, y casi la totalidad para principios de septiembre.

Contexto y desigualdades

Y aquí viene el pero. Afroamericanos e hispanos se están vacunando a un ritmo mucho menor que la media nacional, incluso en aquellos estados “azules” caracterizados por políticas de equidad.

  • Según datos de los CDC, de la mitad de las dosis administradas desde el comienzo de la campaña, sólo el 5 por ciento fue destinada a afroamericanos, apenas superado por el 11 por ciento destinado a latinos.

    • Todo y pese a que los afroamericanos forman el 13.4 por ciento de la población estadounidense y los latinos, el 18.5 por ciento.

      • En las fuerzas militares, la tendencia también es parecida.

Uno de los primeros obstáculos en la evaluación del progreso de la campaña de vacunación ha sido la falta de datos.

  • En teoría, los CDC requerían que los estados reportaran datos de raza y etnia desde el principio, pero algunos estados no exigieron inicialmente a los proveedores que recopilaran esa información, lo que dejó grandes lagunas en los esfuerzos por identificar las necesidades no satisfechas.

    • Los CDC dicen que al 47 por ciento de los datos de vacunación les falta información sobre raza y etnia, una falla que los expertos en salud pública dicen que debe corregirse a medida que la pandemia entra en una nueva fase peligrosa.

      • La falta de datos impide que la distribución de vacunas pueda ajustarse correctamente para alcanzar a los grupos menos atendidos.

  • Sin embargo, en los pocos datos que sí han logrado recabarse, la brecha racial es clara: los residentes blancos generalmente se vacunan en más del doble de la tasa de los residentes negros.

Un análisis de POLÍTICO sugiere que se está ignorando a determinadas comunidades desfavorecidas porque los ratios de vacunación de los barrios más pobres se encuentran muy por detrás de los registrados en otros de clase alta.

  • Lo que muy probablemente se deba a la ausencia de una directiva federal que asegure la equidad, pues ahora mismo se delega a un sistema de salud evidentemente desigual en la distribución de la vacuna.

Los expertos también argumentan que la indecisión sobre las vacunas juega un papel más importante cuando los residentes tienen que competir por pocas plazas. Si no están convencidos de la seguridad de la vacuna, no están tan motivados a seguir intentando conseguir una cita.

  • Un informe publicado en el otoño por COVID Collaborative, una organización nacional que combina expertos en salud y líderes políticos, encontró que menos de una quinta parte de los afroamericanos y poco más de un tercio de los latinos confían en que una vacuna COVID-19 será segura y efectiva.

    • "Si simplemente dices que estamos dando la vacuna a quien sea el primero en la fila, entonces se pone en desventaja a las personas que tienen preguntas", dijo a POLITICO Joshua Sharfstein, vicedecano de práctica de salud pública y participación comunitaria en la Universidad Johns Hopkins.

La clave parece estar en una política más activamente inclusiva, con metas definidas de vacunación por grupo demográfico y una campaña de información que contribuya a resolver las dudas respecto del procedimiento de vacunación.

En el caso de los negros en particular, también influye una desconfianza histórica en las instituciones médicas con motivo del racismo institucional que arrastra el país desde su concepción. Dos ejemplos claros que repasa la revista TIME:

  • El estudio de sífilis de Tuskegee. Iniciado en los años 30, nació para hacer un seguimiento del daño que hacía la enfermedad de sífilis al cuerpo humano.

    • El problema: engañaron a cientos de afroamericanos para que formaran parte del estudio diciendo que estaban recibiendo tratamiento médico gratuito por parte del gobierno estadounidense.

      • Era mentira.

  • El caso de Henrietta Lacks, una mujer afroamericana con cáncer cervical que en 1951 fue al hospital John Hopkins, uno de los pocos que atendía a los negros.

    • El problema: tomaron muestras de sus células sin su consentimiento o el de su familia. Y años en adelante, esa línea de células inmortales generaron miles de millones de dólares para la industria farmacéutica.

      • Podéis conocer más al respecto aquí. Es un tema fascinante.

Grupos poblacionales en desventaja. En esta edición de La Wikly hicimos un repaso sobre la desigualdad económica en EEUU y cómo la pandemia no hizo más que contribuir a estrechar los márgenes de la clase media arrojando a muchas personas a la pobreza.

  • Pero también hablamos de cómo la población afroamericana y latina tenía más posibilidades de caer en la pobreza debido a que sus ingresos ya se encontraban por debajo de la media antes de que la pandemia golpeara.

Padres. En esta otra edición, hablamos sobre cómo los padres de las comunidades afroamericana y latina son más reticentes a enviar sus hijos de vuelta a las clases presenciales y pese a que probablemente sean los alumnos que más lo necesitan.

  • Pero también cómo ese temor está relacionado con que son los miembros de estos sectores demográficos los que tienen más probabilidades de haber contraído COVID-19, de haber sido hospitalizados por esta causa y de conocer a alguien que haya muerto por el virus.

    • Esto está relacionado con una mayor presencia de patologías previas en estos grupos, el hecho que no sea económicamente viable para muchos de ellos acceder a tratamientos sanitarios y —de vuelta al punto anterior— que sus ingresos sean menores en comparación a los de los blancos.

Como resultado, tenemos grupos poblacionales profundamente afectados económicamente —y por lo tanto, educativa y sanitariamente— a quienes la solución milagrosa de la vacuna apenas les está ayudando.

  • De no aplicar políticas efectivas que ayuden a equilibrar la balanza, la amenaza de una próxima ola podría ser muy real para estos grupos; y las consecuencias, profundamente devastadoras.

¿Desea saber más? En The Wall Street Journal tienen otro análisis sobre cómo el proceso online para pedir citas está haciendo menos accesible la vacuna para latinos y afroamericanos ancianos. Y en CNN entrevistaron a latinos y afroamericanos que versan su desconfianza hacia las vacunas.


🎬 Una recomendación

Con la colaboración de Filmin.

El documental The House I Live In (2012) es una oportunidad perfecta para explorar los pilares del racismo institucional de Estados Unidos a través de una de las mayores lacras recientes: la guerra contra las drogas iniciada a finales de los años 60 y que tuvo consecuencias trascendentales en comunidades afroamericanas en todo el país.

El cineasta Eugene Jarecki entrelaza multitud de personajes y narrativas en la misma película, viajando desde Iowa hasta New Mexico, pasando por Nueva York, y retrata las raíces y los frutos (podridos) de la guerra contra las drogas. Incluso mete parte de su vida personal a través de los ojos de la que fue la niñera y ama de casa de su familia durante años —algo que aprecio que haga sin excesos dramáticos.

Y aunque a veces esa cantidad de líneas argumentales hace que el documental pueda sentirse un tanto disperso, o incluso abrumador, todo coge forma en el tramo final. Y lo que muestra Jarecki es una compleja trama de decisiones gubernamentales que han dejado un sistema de justicia criminal repleto de desafueros y sin una clase política dispuesta a ver más allá del statu quo.

The House I Live In está algo desactualizado y ya se están tomando pasos para resolver algunos de los peores legados de la guerra contra las drogas que relata, pero sirve como otro ejemplo bien contado de cómo, cada cierto tiempo, el racismo institucional toma nuevas formas en EEUU.


🤓 Qué están leyendo en…

Washington D.C.: ‘Ignora lo que los candidatos presidenciales de 2024 dicen. Mira lo que hacen’ por Geoffrey Skelley en FiveThirtyEight. (en inglés; 9 minutos).

Skelley pega el primer vistazo de FiveThirtyEight a las primarias republicanas de 2024 explicando por qué las negativas de los candidatos a estas alturas de la contienda significan muy poco. Es una buena introducción al viaje que nos espera a lo largo de los próximos tres años, pues en febrero de 2024 ya estaremos a tope con Iowa, New Hampshire y demás primeros estados de las primarias. Y también un buen recordatorio de en qué debemos centrar nuestra atención: grandes eventos como la conferencia conservadora CPAC, viajecitos random a Iowa o New Hampshire y posiciones políticas que generen el mayor ruido posible. De ahí salen nombres como Josh Hawley o Ted Cruz, unos habituales de cualquier narrativa republicana anti-Biden.

Silicon Valley: ‘En el Océano Atlántico, cambios sutiles indican peligros dramáticos’ por Moises Velasquez-Manoff y Jeremy White en The New York Times. (en inglés; 17 minutos).

Fascinante reportaje de The New York Times sobre una serie de estudios recientes que sugieren un cambio trascendental en la circulación de corrientes en el Océano Atlántico. No te voy a mentir, es una lectura complicada para cualquier desconocedor de las corrientes marítimas como el menda, pero los gráficos ayudan a tener un mejor entendimiento de cómo otra parte de nuestro planeta que ha funcionado de una determinada forma durante milenios podría tener consecuencias drásticas en nuestros climas y ecosistemas.

Hollywood: ‘Es mejor tarde que nunca para Paramount+, pese a que de hecho fue la primera’ por Alison Herman en The Ringer. (en inglés; más de 1 hora).

Herman recuerda un detalle fundamental de las guerras del streaming en su breve crónica sobre la llegada de Paramount+: la cadena CBS ya competía en la conflagración desde hace años, pero nunca como para pelear de tú a tú con Netflix, et al. Me explico. La cadena CBS y la compañía Viacom, dueña del estudio Paramount y de cadenas de televisión como MTV o Nickelodeon, eran hasta hace poco dos entidades separadas controladas por una misma familia: los Redstone. La saga Redstone la contamos Pablo Moloco y yo en el podcast de El juego de Megan hace tres años. Es la hostia, en serio. Cuando el poderoso ejecutivo Les Moonves estaba al frente de la cadena CBS (CSI, The Big Bang Theory) nació la plataforma CBS All Access, que básicamente era CBS en internet. CBS All Access ya tenía los alicientes con los que cuentan servicios de streaming que han llegado mucho más tarde a la batalla (Peacock y HBO Max, por ejemplo). La diferencia es que, en estos últimos años, el follón de los Redstone y la fusión que ha resultado en ViacomCBS dejó a CBS All Access en un segundo plano. Solo ahora la nueva compañía ha decidido apostarlo todo por una plataforma propia como Paramount+, que por desgracia llega un poco tarde aunque con una oferta de contenido bastante molona. ¿Sobrevivirán? Esa es la incógnita. Bloomberg también tiene otro análisis guay al respecto.


🤩 Un vídeo de absoluto salseo monárquico

Meghan Markle y el príncipe Harry hablaron con Oprah en una entrevista que se emitió en CBS este domingo y que acaparó titulares a lo largo y ancho del globo. Algunas de las revelaciones son muy bestias, como que al menos un miembro de la realeza se preguntó las implicaciones que tendría el potencial color de piel más oscuro de los hijos de la pareja. I mean, wtf.

Con todo este asunto del drama royal hay que tener especial cuidado porque hay demasiadas narrativas en marcha. De hecho, ya hay una clara estrategia por parte de la derecha estadounidense de convertir todo esto en una nueva guerra cultural con motivo de las claras inclinaciones progresistas de Markle en materia de debates sociales —lo que en Estados Unidos ha pasado a conocerse como ser woke.

Woke es algo así como ser consciente del privilegio de los hombres blancos y de las desigualdades que viven las mujeres, la comunidad LGBTQ+ y las personas de color, que es el concepto que se usa en Estados Unidos para hablar de minorías como la negra o la hispana. Los conservadores usan woke para atacar a aquellos que se toman demasiado en serio ser políticamente correctos, especialmente en todo lo que tiene que ver con la forma de hablar: micromachismos, microracismos, etc.

Los conservadores creen que el movimiento woke es el principal detonante de la cultura de la cancelación contra aquellos que no se adaptan a las normas woke y que lo que están haciendo Meghan y Harry es la cancelación más extrema: cancelar a la realeza británica. ¡Como si eso fuera posible! Lo divertido es ver a los conservadores estadounidenses que tan sagrados ven los escritos de los padres fundadores de su nación defender a capa y espada a la realeza británica… porque una mujer negra los acusa de racismo. Delirante.

Si quieres indagar más, The New York Times hizo una cobertura en vivo al nivel de las mejores citas políticas. Analizaron los momentos destacados de la entrevista y aportaron contexto a todas las revelaciones. Y si te da pereza leer, el lunes hice un directo analizando lo que dio de sí la conversación y qué críticas ha recibido la pareja desde la emisión de CBS, que por cierto costó un dineral y logró audiencias de vértigo.


😆 Quitándole la gracia

La entrevista de Meghan y Harry también dejó memes memorables, así que qué mejor que poner la guinda al asunto con algunos de los mejores. En general, soy muy fan de los que hablan de Oprah como la entrevistadora definitiva para asuntos de salseo. Lo apuntaba Louis Virtel: “Me he perdido las fluidas transiciones de Oprah desde observadora curiosa a divertida terapeuta de instituto a la mejor detective del mundo”.

Fue realmente impagable ver a Oprah repetir algunas de las palabras de Meghan para añadir drama a las revelaciones, como bien resume este tuit:

Y en referencia a esas revelaciones, me quedo con este tuit sobre el momento en el que Meghan y Harry cuentan que alguien dentro de la familia real británica se preguntó las implicaciones que podría tener el potencial color de piel más oscuro de los hijos de la pareja, pues Markle es mulata, y el hecho de que el racismo pudiera haber repercutido en que a su hijo Archie no le dieran el título de príncipe:

Muy top también este otro tuit sobre cómo la princesa Diana se está vengando de la corona a través de uno de sus hijos:

Pero nada como este otro tuit en el que la reina acaba publicando un vídeo en YouTube contando su versión de los hechos en claro modo drama-salseo-youtuber:

Y en vídeos e imágenes que te alegrarán el día:

Hasta la semana que viene,