Sep 9, 2020 • 23M

🏛 Olvídate de Trump y Biden: por qué lo importante es el Senado

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Las noticias estadounidenses de Washington D.C., Hollywood y Silicon Valley, contadas por el periodista Emilio Doménech desde Nueva York. Ahora, en formato podcast.
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9 de septiembre | Nueva York

Hola, charlie. Por qué necesitas saber de qué va el Senado y qué diantres es el Among Us.

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Esto es lo que quiero hacer yo al ritmo de Ozuna cuando termine esta eterna campaña electoral. Bienvenido a La Wikly.

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© Captain Mark Kelly (Facebook)

🏛 Yo soy el Senado

Lo importante: En paralelo a la carrera presidencial entre Donald Trump y Joe Biden, demócratas y republicanos se disputan una quincena de escaños senatoriales cuyas elecciones podrían decidir qué partido controla la cámara alta a partir de enero.

  • Nota: las elecciones son el 3 de noviembre, pero los ganadores no juran el cargo hasta enero.

Qué es el Senado. Es la segunda cámara del Capitolio. Junto a la Cámara de Representantes, se divide el poder legislativo federal (escribir leyes, principalmente).

  • Los otros dos poderes son el ejecutivo (la Casa Blanca) y el judicial (el Tribunal Supremo y las cortes federales).

Quiénes lo forman. 100 senadores. Cada estado tiene dos senadores. Es decir, que dos senadores representan a las casi 40 millones de personas que viven en California y otros dos senadores representan a las casi 600.000 personas que viven en Wyoming.

  • Represent. En la Cámara de Representantes, los estados tienen un número de congresistas acorde a la población que cuenta el censo cada año dentro de sus fronteras. A más población del estado, más congresistas.

    • Por eso California tiene 53 congresistas y Wyoming solo uno para representar a todo el estado.

  • Tilt. Es la razón por la que el Senado actual tiene un sesgo republicano, porque los estados rurales de poca población, muchos de ellos conservadores, tienen una sobrerepresentación en la cámara alta.

    • 🏜De los seis estados con menos de 1 millón de habitantes, cuatro votan consistentemente republicano (South Dakota, North Dakota, Alaska y Wyoming) y dos lo hacen demócrata (Delaware y Vermont).

      • Esos doce senadores representan a menos de cinco millones de habitantes. Ocho son republicanos.

    • 🏙Entre los seis estados con más población, tres son muy demócratas (Nueva York, California e Illinois) y otros tres entran dentro de lo que ahora consideramos estados bisagra (Florida, Texas y Pennsylvania), pues podrían decantarse por los demócratas o por los republicanos este noviembre.

      • Esos doce senadores representan a más de 30 millones de personas. Y Texas está creciendo tan rápido que no cabe descartar que sea estado consistentemente azul en cosa de 5-10 años.

🗺Mapa de estados sobrerrepresentados (rojo) e infrarrepresentados (azul) en el Senado.

  • Terms. Los senadores tienen mandatos de seis años y se dividen en tres clases de cara a participar en elecciones:

    • Clase I: expira en 2025

    • Clase II: expira en 2021*

      • *Es decir, la clase que tiene que pasar por elecciones este año.

    • Clase III: expira en 2023

    (De esta manera, no toda la cámara tiene que ser reelegida en un mismo año. Cada dos años, se hacen elecciones de un tercio del Senado).

  • Limitless. No hay límites de mandato, así que un senador puede ser reelegido tantas veces como así lo quieran él/ella y sus votantes.

    • En la Cámara de Representantes tampoco hay límites, pero los 435 escaños se renuevan cada dos años y los distritos suelen cambiar de dibujo cada diez años, con lo que es más difícil aguantar el puesto mucho tiempo.

      • Y al ser el Senado la cámara de más prestigio, es de ahí que veamos que la edad media de los senadores actuales sea de casi 62 años.

        👵80 senadores son Baby Boomers o de la Generación Silenciosa.

Qué hace el Senado. Tiene varias funciones trascendentales.

  • Tratados. El Senado ratifica tratados que el ejecutivo de la Casa Blanca haya negociado con otros países.

  • Investigaciones. Los diferentes comités del Senado llevan a cabo investigaciones sobre todos los apartados del gobierno federal para determinar la existencia de corrupción o el mal uso de fondos públicos, por ejemplo.

  • Legislativas. Junto con la Cámara de Representantes, escribe y aprueba leyes que después tiene que firmar y aplicar el ejecutivo del presidente estadounidense.

    • Aquí es donde entra el llamado filibuster. Es una regla del Senado que obliga a que muchas de las leyes que pasan por la cámara necesiten una supermayoría de 60 senadores para terminar con la fase de debate y pasar al voto.

      • Es decir, que si un partido no cuenta con 60 senadores para pasar una ley, los 41 restantes pueden hacer filibuster y alargar el debate lo suficiente como para que esa ley a la que se oponen nunca vea la luz.

      ☝🏼Es una medida que, con motivo del horrible tribalismo político de Washington D.C., solo ha hecho que ser más habitual a lo largo de los últimos años. Mirad esta gráfica de Brookings:

  • Nominaciones. El filibuster no sirve de nada en lo que refiere a nominaciones que hace la Casa Blanca para puestos de gabinete (los secretarios de Estado, Empleo o Urbanismo), embajadas y juzgados federales.

    • ⚖️Hasta 2013, los jueces nominados a las cortes federales debían recibir el apoyo de una supermayoría de 60 senadores, pero los demócratas se cargaron esa norma porque decían que los republicanos estaban bloqueando todas sus nominaciones judiciales.

    • ⚖️Y hasta 2017, lo mismo ocurría con el Tribunal Supremo, pero los republicanos se cargaron la norma porque decían que los demócratas ya habían hecho algo parecido en 2013.

      • Si un solo partido controla el Senado y la Casa Blanca como ocurre ahora, una mayoría republicana simple de 50 senadores (más el vicepresidente Mike Pence, que rompe desempates) basta para aprobar un juez federal.

        🏅De ahí que Trump se ponga tantas medallas. Sus nominaciones han cambiado el panorama judicial estadounidense para la próxima generación.

¿Y ahora? Pues a seguir las 35 carreras al Senado que se deciden el 3 de noviembre. 33 de Clase II y dos especiales por un fallecimiento (John McCain, en Arizona) y una jubilación por salud (Johnny Isakson, en Georgia).

Este es el mapa de las 35 carreras. Ahora mismo, la cámara se divide en 53 republicanos y 47 demócratas (dos de esos 47 son independientes, pero votan con los demócratas: Angus King, de Maine; y Bernie Sanders, de Vermont):

Es decir, que los demócratas necesitan una victoria de cuatro escaños netos para poder recuperar el control del Senado.

  • Salvo que ganen la presidencia. Entonces, basta que ganen tres escaños netos y que el vicepresidente (Kamala Harris) se encargue de deshacer desempates de 50 contra 50.

¿Y qué hay que seguir? Las 15 carreras realmente disputadas. No hay que prestar atención a los estados más azules (Oregon, Illinois) y rojos (Wyoming, Nebraska), sino a los que de verdad están en juego. Dentro mapa:

Como puedes apreciar, los republicanos parten con desventaja porque 13 de esas 15 carreras son en estados en los que ellos defienden escaño. Los demócratas solo se la juegan de verdad en dos:

  • Alabama, donde llevan las de perder porque es bastión republicano.

  • Y Michigan, uno de los estados bisagra de estas elecciones.

Si quieres reducir todavía más el campo de juego, yo voy a centrar mi cobertura en las siguientes SIETE carreras (R=republicano; D=demócrata):

  • Arizona: Martha McSally (R-actual senadora) vs. Mark Kelly (D).

    • A estas alturas, me sorprendería que se le escapara esta carrera a Kelly, que fue astronauta y tiene una historia personal poderosísima (su mujer era congresista y fue víctima de un tiroteo que le dejó secuelas graves). McSally ya perdió en 2018 y va camino de volver a dar pena.

  • Maine: Susan Collins (R-actual senadora) vs. Sara Gideon (D).

    • Gideon ha recaudado un huevo de dinero y es una figura conocida en el estado. Collins siempre ha tenido fama de senadora moderada e independiente, pero la era Trump le ha hecho daño.

  • Colorado: Cory Gardner (R-actual senador) vs. John Hickenlooper (D).

    • Hickenlooper fue alcalde de Denver y gobernador de Colorado. Tiene dinero de sobra y solo le están frenando algunas polémicas mediáticas que no deberían ser demasiado impedimento en un estado cada vez más progresista.

  • North Carolina: Thom Tillis (R-actual senador) vs. Cal Cunningham (D).

    • De las carreras más fascinantes porque North Carolina es un estado complejísimo. En pocos meses, Cunningham ha sabido montar una infraestructura de campaña formidable y solo en las últimas semanas parece haber caído un poco en las encuestas, aunque casi siempre está por encima de Tillis.

  • Montana: Steve Daines (R-actual senador) vs. Steve Bullock (D).

    • La batalla de los Steve en territorio republicano es interesante porque Bullock es gobernador del estado (¡y bastante popular!). Además, el demócrata Jon Tester ya consiguió aguantar escaño en 2018 en este mismo lugar gracias a la clase profesional blanca de los suburbs que está abandonando al partido republicano en masa.

  • Iowa: Joni Ernst (R-actual senadora) vs. Theresa Greenfield (D).

    • Pocos se fiaban de que una empresaria sin experiencia política como Greenfield pudiera derrotar a una figura emergente de los republicanos como Ernst, pero así pinta el panorama ahora mismo. Greenfield está recortando terreno en las encuestas y tiene mucho dinero para activar a los votantes progresistas del estado.

  • Georgia: David Perdue (R-actual senador) vs. Jon Ossoff (D).

    • Ossoff fue una de las primeras grandes decepciones demócratas de la era Trump cuando en 2017 se quedó corto de ganar el distrito 6 de Georgia, que coge los suburbs del norte de Atlanta, el sitio perfecto para comerle terreno a los republicanos.

      • La demócrata Lucy McBath acabaría ganando GA-06 en 2018, jeje.

    • Ossoff recaudó en 2017 un montón de dinero y está aprovechando la red de contactos que logró entonces para montar un contraataque en la carrera senatorial contra Perdue, un senador multimillonario poco popular en Georgia.

¿Y qué importa si ganan unos u otros? Lo más importante en el corto plazo tiene que ver con el Tribunal Supremo, donde los nueve cargos actuales son vitalicios y una jubilación puede inclinar a la corte del lado progresista o del conservador.

  • Ahora mismo, los jueces de mayor edad son progresistas (Stephen Breyer, 82 años; y Ruth Bader Ginsburg, 87).

    • Si se jubilan o mueren y son Trump y los republicanos los encargados de elegir nuevos sustitutos, el Supremo será conservador durante varias décadas en el futuro.

    • Si se jubilan o mueren y son Biden y los demócratas los encargados de elegir nuevos sustitutos, el Supremo mantendrá su actual balanza: cinco conservadores contra cuatro progresistas.

      • Y si se jubilan los conservadores Samuel Alito (70 años; 15 en el cargo) o Clarence Thomas (72 años; 29 en el cargo), la balanza se irá al lado progresista durante al menos una o dos décadas.

¿Desea saber más? Ayer retransmitió en Twitch mi primer Informe de Campaña sobre el estado de Michigan. Hablé sobre por qué será un lugar tan importante de cara a noviembre y qué pasa con su carrera al Senado. El resumen está en YouTube.


🤓 Qué están leyendo en…

Silicon Valley: ‘Los padres consiguieron más días libres. Y entonces llegaron las quejas’, por Daisuke Wakabayashi y Sheera Frenkel en The New York Times (en inglés; 7 minutos).

Uno de los grandes debates de nuestro tiempo: por qué deben tener mejores beneficios laborales aquellos empleados con hijos que aquellos que deciden tener una vida sin procrear. Es algo que destaca todavía más en el hipercompetitivo ecosistema de Silicon Valley, donde muchos jóvenes sacrifican tiempo de su vida personal por una extrema dedicación profesional —y luego acaban viendo cómo aquellos que han decidido tener una familia cuentan con mejores beneficios laborales. El artículo de NYT está interesado en las quejas de los no-padres y la respuesta de los padres por la ‘falta de empatía’ de sus compañeros, pero el asunto realmente interesante está en otro apartado que no atajan los periodistas: ¿qué papel debe tener el estado y las compañías privadas del calibre de Facebook o Google en fomentar la familia? Quizá en otro momento hubiera sonado a comentario conservador, pero el argumento de ‘más gente, más prosperidad’ también se escucha estos días con fuerza desde la izquierda.

Washington D.C.: ‘Las muchas tribus de preocupados por las elecciones del 2020: un informe etnográfico’, por Daniel W. Drezner en The Washington Post (en inglés; 7 minutos).

Divertida columna en la que Drezner enumera los distintos grupos de periodistas, políticos y votantes neuróticos que estos días defienden que la carrera electoral se está ajustando pese a que las encuestas digan lo contrario. Por narrativa, por adelantarse a los acontecimientos para ponerse luego una corona o por simple pensamiento mágico, Drezner acierta en catalogar a todos los pesados que estos días sacan conclusiones precipitadas porque esa es la mejor manera de mantener activas la tensión en torno al quién ganará y/o la posibilidad de que Trump acabe siendo reelegido. ¿La mejor opción? Tener paciencia y centrarse en los datos que tenemos AHORA.

Hollywood: ‘El éxodo de la Gran Ciudad no es demasiado grande (todavía)’ por Justin Fox en Bloomberg (en inglés; 6 minutos).

Nueva York, el otro centro neurálgico del universo mediático estadounidense después de Los Ángeles, lleva meses pasando por una extraña transformación. Mucha gente abandonó la ciudad durante el confinamiento (y algunos no han vuelto), otros ya se han mudado definitivamente a los suburbs y la inmigración se ha estancado. ¿Pero es realmente un éxodo preocupante para el futuro de New York City? El artículo de Bloomberg desgrana los números conocidos hasta ahora y plantea lo siguiente: vale, la metrópolis quizá no esté todavía sangrando población, pero hay muchos elementos que ayudan a pronosticar un futuro pesimista. Para empezar, una mayor criminalidad y un peor transporte público podrían acelerar el decrecimiento. Por eso 2021 se plantea fascinante: hay carrera abierta a la alcaldía. ¿Será el momento para una visión de futuro como la de Andrew Yang?


😆 Quitándole la gracia

Holdfast: Nations at War es un videojuego online ambientado en la Era Napoleónica en el que los jugadores pueden controlar soldados de los ejércitos de aquella época. No lo he probado, pero luce bastante épico. Sobre todo cuando tienes en cuenta que la gente se lo toma realmente en serio y usan el chat de voz para arengar a las tropas en las cargas contra el enemigo:

Desde hace dos años, YouTube se ha plagado de recopilaciones con momentos como el que encabeza este párrafo. Si os va el rollo, os recomiendo que os paséis un rato viendo videos porque hay auténticas joyas. La gente está muy mal de la cabeza. ¡Yo también!

Por supuesto, también tengo algún DiCaprio nuevo por aquí:

Y en vídeos e imágenes que te alegrarán el día:


🤩 Un vídeo para entender Among Us

Among Us es el nuevo videojuego de moda entre streamers. Esto es, creadores de contenido que retransmiten en directo a través de plataformas como YouTube y Twitch reaccionando a vídeos, charlando y, sobre todo, jugando a videojuegos. Y si hace unos meses eran populares juegos de disparos (shooters) como el Fortnite o el Call of Duty, en este tramo final del verano la popularidad se la han intercambiado títulos menos ambiciosos en lo técnico pero no por ello menos adictivos como Fall Guys (al que yo he demostrado mi talento en varias ocasiones) y Among Us.

El último recuerda al juego Pueblo Duerme que quizá te ha salvado alguna noche estival aburrida con los colegas. En Among Us, entre 4 y 10 jugadores deambulan por una nave resolviendo tareas rutinarias de mantenimiento mientras uno, dos o incluso tres impostores sabotean y asesinan al resto de tripulantes. Todos los participantes, buenos o malos, pueden organizar reuniones si sospechan de alguien. En esas conversaciones de dedos acusatorios es donde está la verdadera gracia del juego porque los asesinos siempre harán lo posible por engañar al resto de que ellos no son el enemigo.

El juego es divertidísimo y no hay mejor canal para seguirlo que el de Ibai, que el domingo se juntó con algunos de sus amigos y con el Kun Agüero para varias partidas tronchantes. El vídeo que encabeza estos párrafos muestra tres de esas partidas en las que Ibai juega como impostor. Imperdibles.


👋 Y para terminar...

Una recomendación. Tengo Mulán alquilada desde el domingo (¡¡30 dólares!!) y todavía no he sacado tiempo para verla. Vamos, que soy escoria y no sé qué demonios recomendar esta semana. ¿Escucha el nuevo disco de Ozuna? Los mejores temazos: ‘Enemigos Ocultos’, ‘Una Locura’ y ‘Del Mar’. Escuchar a Sia cantar en español en ‘Del Mar’ es la clase de movida del 2020 que no sabía que necesitaba.

Y sí, ya sé que mola cero perrear cuando no puede uno ir a un bar a restregarse con las columnas al ritmo de ‘El negrito ojos claros’. Mi recomendación:

  1. Dale al play a lo de Ozuna con el volumen al tope.

  2. Pon un vídeo de luces psicodélicas en el móvil.

  3. Cierra los ojos y ponte la pantalla enfrente de los ojos. Siente las luces.

  4. Baila.

En realidad no he hecho nunca nada de lo anterior, pero pinta divertido. Sobre todo con el punto 0 que no he contado: unos cuantos brugales previos.

Also, esta mierda en mis venas:

Hasta la semana que viene.