📈 Los logros de Trump: qué tiene que ocurrir para que gane la reelección

  
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14 de octubre | Nueva York

Hola, charlie. El camino a la MAGA-victoria.

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Sabía que en Estados Unidos preparaban Halloween con semanas de antelación, pero no con TANTAS. Bienvenido a La Wikly.

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© The White House (Flickr)

📈 Make America Great Again, Again

Lo importante: Donald Trump afronta las últimas tres semanas de la campaña electoral muy por debajo en las encuestas, con poco margen de error y la absoluta necesidad de aprovechar cualquier opción para recortar distancias.

  • No será fácil. Como comenté hace un par de semanas, quedan pocos indecisos y Biden es una figura popular entre el electorado.

    • Hacen falta cambios muy bruscos, y alguna buena sorpresa de octubre, para cambiar de forma radical esas tendencias.

Pero si existe de verdad un camino a la remontada en el espacio que permiten los próximos 20 días, toca analizarlo. Y para mí la clave estará en un mix de los siguientes puntos:

  • La popularidad de Trump mejora de aquí a final de mes.

    • Las reelecciones son también una encuesta de la popularidad del presidente y Trump ha sido impopular durante los últimos cuatro años casi sin excepción.

      • Pero llegar al 46 por ciento de aprobación podría ser suficiente para acercarse a Biden.

  • La economía sigue mostrando síntomas de mejoría.

    • Los datos económicos suelen importar menos conforme más cerca estamos de las elecciones porque a la gente no le da tiempo a notar nada en el bolsillo, así que este apartado solo será relevante si:

      • Los últimos datos de empleo o la bolsa ofrecen la posibilidad de que Trump presuma de unos cuantos buenos titulares.

      • Trump y los republicanos del Capitolio llegan a un acuerdo con los demócratas para aprobar un nuevo paquete de estímulo con el que ayudar a familias y desempleados.

  • Joe Biden se descalabra en el próximo debate.

    • Solo queda uno después de que se haya cancelado el que tenía previsto celebrarse este próximo 15 de octubre. El último tendrá lugar el día 22, aunque estamos a la espera de conocer más detalles sobre si mantendrán el formato original (parecido al primero) o apostarán por otro (¿preguntas de los ciudadanos?).

  • El Departamento de Justicia o la prensa destapan un escándalo de Biden y/o su familia.

    • En la línea de lo que pasó con los emails de Hillary Clinton en 2016, no es descabellado pensar que los republicanos tienen un as en la manga para atacar a Biden. Dos posibles opciones:

      • Un trapicheo muy feo del hijo de Biden, Hunter Biden, sea en China, Ucrania o algún otro país.

      • Una conclusión muy fea del fiscal estadounidense John Durham sobre los inicios de la investigación del FBI a personas relacionadas con la campaña de Trump en 2016. El famoso Obamagate.

        • Si sale algo que implique al ejecutivo de Obama-Biden, habrá lío.

  • Los demócratas en el Senado dinamitan la nominación de Amy Coney Barrett. Dos posibles escenarios:

    • Los senadores demócratas acaban haciendo exactamente lo que los republicanos esperan de ellos: atacan a la jueza conservadora a nivel personal y permiten que sus rivales les retraten como radicales de la cultura de la cancelación.

    • Biden y sus aliados siguen esquivando las preguntas sobre si al llegar al poder expandirán el número de jueces del Tribunal Supremo —y eso les acaba afectando.

      • Biden ha dicho que no le gusta “la idea” del llamado court-packing, pero no mucho más.

  • El Covid-19 deja de ser el tema principal de la campaña.

    • Asunto complicado teniendo en cuenta que el número de casos y hospitalizaciones está ahora en alza en EEUU.

      • Y por mucho que Trump intente maquillarlo con mítines abarrotados sin distancia de seguridad y poco uso de mascarillas.

    • Un anuncio de una vacuna exitosa podría en cambio darle un giro positivo a los titulares de nuevos casos.

      • Imposible que haya una vacuna lista para distribución masiva, pero los titulares sobre una fase final de pruebas exitosa supondrían una victoria para la administración de Trump.

        • Invirtieron 11.000 millones de dólares en la Operación Warp Speed para la investigación de una vacuna.

  • Las encuestas fallan tanto o más que en 2016.

    • La ventaja que le saca Biden a Trump es mayor que la que le sacaba Clinton al presidente a estas alturas en 2016, pero si la cosa termina ajustándose, basta un error de las encuestas para que la reelección se le ponga a tiro de piedra.

      • Y puede conseguirlo aun perdiendo el voto popular por cinco millones de votos.

  • El recuento del voto por correo prueba ser un desastre el 3 de noviembre y los republicanos pasan a la ofensiva legal.

    • Es decir, empiezan a cuestionar el recuento del voto por correo en estados clave como Michigan, Wisconsin y Pennsylvania y logran que se se descarten miles de papeletas por posibles errores (falta de firmas, datos erróneos, etc.).

Trump *no* necesita necesariamente que se cumplan todos esos requisitos, pero sí que ocurran unos cuantos de ellos.

  • Y algunos los puede buscar por su cuenta (investigaciones Biden, disputar el voto por correo), pero otros son más difíciles de lograr por iniciativa propia (Biden pierde el último debate, el Covid-19 deja de ser relevante).

Lejos de cómo esos factores pueden ayudar a Trump a encontrar un camino a la reelección, algo que ya analizaré a nivel de estados conforme nos acerquemos a las elecciones, cabe pensar en qué más puede hacer Trump. Dos opciones claras:

  • Abandonar los mensajes políticos que han probado NO ser efectivos contra Biden:

    • “Ley y orden”: los republicanos creían que podrían usar a su favor la violencia y los disturbios vividos en ciudades como Kenosha, Wisconsin, y Portland, Oregon, pero no ha ocurrido.

    • “Radicales socialistas”: las encuestas demuestran que los intentos por retratar de marioneta de la izquierda radical a Biden, un demócrata moderado con medio siglo de carrera política para demostrarlo, tampoco han calado.

    • “El Covid-19 no es para tanto”: Trump saca sus peores notas de aprobación entre el electorado cuando se habla de coronavirus. Y si algo han demostrado las encuestas de la última semana es que seguir restándole importancia a la pandemia NO es una estrategia ganadora.

  • Presumir de los verdaderos logros de su presidencia:

    • La Tax Cuts and Jobs Act de 2017: la reforma de impuestos que permitió potenciar el crecimiento de la economía hasta alcanzar máximos históricos previos a la pandemia.

    • La First Step Act de 2018: un primer paso importantísimo para las reformas de justicia criminal por las que los activistas llevan décadas luchando y que permitirán reducir la ingente población presa por delitos menores de drogas, entre otras cosas.

    • Desregulación masiva: Trump se propuso quitar regulaciones para hacerle más fácil la vida a las pequeñas y medianas empresas y vaya si lo ha conseguido. Brookings tiene una base de datos de esos logros.

    • Volcar la inclinación ideológica de las cortes federales del lado conservador: gracias al Senado de mayoría republicana, Trump ha podido confirmar a decenas de jueces federales conservadores a los tribunales de apelaciones federales. Sus efectos se sentirán durante décadas.

      • Y también a tres jueces conservadores para el Tribunal Supremo, si cuento la probable confirmación de Coney Barrett.

    • La derrota del Estado Islámico en 2019: y el asesinato del líder del califato Abu Bakr al-Baghdadi.

      • Con la inestimable ayuda de los kurdos a los que luego abandonaron, eso sí.

    • Una nueva paz en Oriente Medio: en pocos meses, Trump se ha anotado varios tantos en la región con el restablecimiento de las relaciones entre Israel y los reinos de Emiratos Árabes y Baréin.

      • Y sí, a diferencia de sus más directos predecesores, Trump no ha iniciado ninguna guerra pese a forzar su mano con Irán.

La pregunta es: ¿puede Trump centrarse en esos mensajes y obviar aquellos que no le han funcionado hasta ahora? Probablemente no.

  • Sobre todo porque parece que Trump tiene la teoría de que su base de votantes, los blancos sin estudios universitarios, participarán en mayores números si sigue haciendo sonar el cuerno de las guerras culturales.

¿Desea saber más? En Business Insider tienen un buen repaso de los grandes logros y fracasos de la presidencia de Trump. Y en Crystal Ball tienen un buena análisis del estado de las encuestas y el poco terreno que está recortando Trump estas semanas.


🤓 Qué están leyendo en…

Washington D.C.: ‘¿Puede Trump exprimir todavía más su base de votantes blancos en Pennsylvania y más allá?’, por Shane Goldmacher en The New York Times (en inglés; 10 minutos).

La gran pregunta hace unos meses, cuando Biden carecía de la ventaja en las encuestas que tiene ahora, era si Trump podría acabar activando a incluso más de los votantes blancos sin estudios universitarios que le apoyaron en 2016 y que le coronaron en estados como Michigan, Wisconsin y Pennsylvania. La realidad es que, en los últimos cuatro años, muchos de los votantes blancos demócratas de esas regiones se han hecho republicanos. Quizá para siempre. Pero la cuestión es más bien si esos potencialmente millones de votantes blancos sin estudios universitarios que no votaron en 2016 podrían hacerlo ahora. Y por Trump. Goldmacher se pega una vuelta por Pennsylvania para averiguarlo y los perfiles que consigue entrevistar son un buen retrato de la división ideológica urbano-rural que vive EEUU estos días.

Silicon Valley: ‘La verdadera historia de la invasión de Antifa en Forks, Washington’, por Lauren Smiley en Wired (en inglés; 51 minutos).

En Estados Unidos, Antifa se ha convertido en pocos años en uno de los fenómenos más antagonizados de la derecha. Para unos, es un movimiento antifascista que está haciendo un buen trabajo contrarrestando a los grupos de ultraderecha del país. Para otros, un grupo violento de extrema izquierda que quiere traer el caos a las ciudades estadounidenses. La realidad es que se trata de algo intermedio: grupos antifascistas de extrema izquierda que actúan de forma autónoma y descentralizada a lo largo y ancho del país, a veces de forma violenta. Pero la villanización de los ‘hombres de negro que quieren destruir EEUU’ hace tiempo que caló entre multitud de ciudadanos. El caos de las protestas desatadas tras la muerte de George Floyd el pasado mayo solo hizo que potenciar esos miedos sembrados por teorías de la conspiración de las redes. Este extenso y fascinante reportaje de Wired ahonda en cómo se llegó a ese punto en un ejemplo muy concreto.

Hollywood: ‘Disney se simplifica conforme las dificultades por Covid-19 continúan’ por Dade Hayes en Deadline (en inglés; 5 minutos).

El consejero delegado de The Walt Disney Company, Bob Chapek, anunció este lunes cambios drásticos al frente de la compañía para centrar esfuerzos en sus iniciativas de streaming. Recuerda: Disney+ (familia), Hulu (adultos) y ESPN+ (deportes). Es una forma de adaptarse a los duros tiempos del coronavirus, que sin duda han afectado a Disney más que a casi cualquier otra gran compañía del mundo. Parques temáticos cerrados (o con acceso limitado). Cruceros atracados. Superproducciones sin cines en los que proyectarse. Lo único positivo: los más de 60 millones de suscriptores que ya tiene Disney+. El nuevo nombre a tener en cuenta tras toda esta reorganización es el de Kareem Daniel, que pasa a encabezar la división global de Distribución de Medios y Entretenimiento que se encargará de la diseminación, las operaciones, la tecnología y el marketing de todos los brazos de contenido de la compañía, incluidos aquellos que tengan que ver con el streaming. Las otras tres divisiones se encargarán de aportar ese contenido. En Estudios estarán Marvel, Pixar, Star Wars y cía. En Entretenimiento General, todas las productoras televisivas. Y en ESPN y Contenido de Deportes, lo obvio.


😆 Quitándole la gracia

Sí, Leonardo DiCaprio sigue conquistando corazones en el universo de los memes y creo conveniente tomarme un descanso esta semana compartiendo con vosotros algunos de los greatest hits que he visto por Reddit:

Y en vídeos e imágenes que te alegrarán el día:


🤩 Un vídeo para adorar SNL

Chloe Fineman se ha convertido en pocos meses en una de las figuras emergentes más importantes de la comedia estadounidense gracias a sus imitaciones. La actriz tiene ya recorrido, pero pegó el salto el año pasado tras su fichaje por Saturday Night Live, el icónico programa de sketches de NBC en el que Fineman ya ha demostrado su talento en repetidas ocasiones. Quizá recuerdes este vídeo que ya compartí en La Wikly hace unos meses:

Pero como puedes ver en el primer vídeo de esta sección, Fineman volvió a los titulares hace poco más de una semana con una parodia del nuevo talk show de Drew Barrymore. Por lo poco que he visto, el programa es todo lo histérico y purpurina que uno podría esperar de Barrymore:

Vamos, que la gente de SNL y sobre todo Fineman lo han vuelto a clavar. Y para terminar en punto álgido, la propia Barrymore entrevistó a su imitadora esta semana. Evidentemente, se adoran. ¿Qué coño esperabas?


👋 Y para terminar...

Una recomendación. Empecé Ted Lasso en Apple TV+ este domingo y la acabé… el lunes de madrugada. Qué comedia tan buena para ver ahora, de verdad. Es justo lo que necesitaba.

La cosa va un poco así: Ted Lasso (Jason Sudeikis, conocido por SNL) es un entrenador de fútbol americano que se muda a Londres para entrenar a un equipo de fútbol de la Premier League inglesa. Lasso desconoce que las fichas ya están dispuestas para asegurar su fracaso, pero su insistente positividad promete arruinar los planes de los malos.

Sudeikis y el productor Bill Lawrence (Scrubs) han conseguido dar con una fórmula casi perfecta gracias al dibujo de unos personajes que se complementan tan bien como lo hacían los de los elencos de The Office o Parks and Recreation. Como pasaba en Parks y Leslie Knope, la serie engancha desde un primer momento porque el buenismo de Lasso contagia. Y el contraste que ofrece su compañero Coach Beard, la versión seca de Lasso, hace que el espectador se intrigue desde el principio por el protagonista. ¿Por qué Coach Beard tiene confianza ciega en Lasso? ¿Por qué la insoportable actitud positiva del protagonista tiene credibilidad? Luego ya es cuestión de dejarse llevar.

Por cierto, las chicas, Hannah Waddingham (Rebecca) y Juno Temple (Keeley), son los mejores fichajes.

Hasta la semana que viene.