🦠 Coronavirus, la crisis de la que Trump no puede escapar

  
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9 de marzo | Nueva York

Hola a todos. El coronavirus quiere meternos en otra recesión y El príncipe de Egipto es la mejor película de animación de finales de los 90.

IMPORTANTE. Desde hace años, he querido buscar la independencia periodística para poder dedicarme al 100% a lo que más me gusta: contar las historias que me interesan en los formatos que creo que se adaptan mejor al panorama cambiante de los medios de comunicación.

Tanto esta newsletter como los podcasts que publico o las intensas coberturas que hago en Twitter me dan literalmente cero rédito. Pero estas últimas semanas he recibido los suficientes mensajes alentándome a intentar ganarme la vida con ello que he decidido apostar por una propuesta de la que saquemos algo tanto tú como yo. El resultado es La Wikly Premium.

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© The White House

🦠 Trump: incompetencia sistémica

Lo importante: Donald Trump, su administración y los gobiernos estatales y locales de Estados Unidos se enfrentan estos días a la crisis del coronavirus que tiene en vilo al mundo conforme países como China, Italia, Irán o Corea del Sur toman medidas drásticas para frenar la epidemia (en CNN ya lo están llamando pandemia).

¿Corona? Por si vives en una cueva, el SARS-CoV-2 es un tipo de coronavirus, una familia de distintos tipos de virus que pueden causar desde un sencillo resfriado común hasta enfermedades tan graves como el síndrome respiratorio agudo grave (SARS) que entre 2002 y 2003 acabó con la vida de casa un millar de personas.

  • Tal y como el virus del VIH causa la enfermedad del SIDA, el SARS-CoV-2 causa la enfermedad por coronavirus detectada a finales de 2019 en Wuhan, China: el COVID-19.

    • Sus síntomas incluyen fiebre, tos severa, problemas respiratorios e incluso fallos orgánicos.

  • Para que no te asustes, los casos mortales de COVID-19 son bajos. El ratio de mortalidad parece que varía entre el 1 y el 2 por ciento, siendo el número final una cifra probablemente inferior a esa.

    • Eso sigue siendo un huevo de gente si el virus acaba convertido en la pandemia que parece que es y países con menos capacidad para gestionar una crisis de estas características acaban viendo contagios en los millones.

    • Bajo mayor riesgo: personas mayores o con condiciones clínicas que les hagan más vulnerables a los síntomas del COVID-19: diabéticos, tensión arterial alta, etc.


En EEUU
, más de 500 personas han sido diagnosticadas con el coronavirus, aunque es probable que el número sea bastante mayor a juzgar por los problemas que han tenido hospitales y autoridades locales y estatales para hacer tests.

  • Y aquí es cuando empiezan las polémicas concernientes a la administración de Trump y sus departamentos especializados en esta clase de crisis: la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos) y el CDC (Centro de Control y Prevención de Enfermedades).


La primera decisión
relevante que tomó Trump con respecto a esta crisis se remonta a 2018, cuando el SARS-CoV-2 ni siquiera existía. Mayo de 2018:

[Timothy Ziemer,] el oficial de la Casa Blanca responsable de liderar la respuesta estadounidense en el evento de una pandemia letal, ha dejado la administración y el equipo de seguridad de salud global que supervisaba ha sido desmantelado tras la reorganización hecha por el consejero de seguridad nacional John Bolton.

  • El puesto y el equipo de Ziemer fue establecido en 2016 por la administración de Barack Obama tras la crisis del brote de Ébola en 2014.

  • Uno de esos oficiales, en 2018: “La amenaza de una gripe pandémica es la preocupación número uno en materia de seguridad de salud. ¿Estamos preparados para responder? Me temo que la respuesta es no”.


Ziemer habría liderado
la respuesta al brote de coronavirus desde que se supo del primer caso en Wuhan, China, a finales de 2019. En cambio, lo que ha sucedido en EEUU en los últimos meses es una sucesión de errores que pueden empezar a desencadenar graves consecuencias para el país en los próximos días.

El segundo obstáculo que ha enfrentado la administración de Trump tiene que ver con la habilidad de hacer tests de coronavirus a gran escala.

  • El vicepresidente Mike Pence prometió el pasado 4 de marzo que los hospitales serían capaces de hacer más 1.5 millones de tests por coronavirus a lo largo de los siguientes días.

    • El pasado viernes, The Atlantic solo pudo verificar poco menos de 2.000 tests efectuados en todo EEUU. ¡¡2.000!!


El problema tiene que ver las dos agencias federales que comentaba antes:

  • El CDC cometió un fallo con uno de los tests físicos que distribuyó a los estados, retrasando la disponibilidad de tests fiables.

    • La misma agencia estableció requerimientos muy estrictos para aquellos pacientes que podían recibir tests, con lo que es posible que un número indeterminado de personas hayan ido a hospitales con síntomas similares a los del COVID-19 pero no hayan sido aprobadas para pasar por un test.

      • Es decir, que un hombre que acababa de volver de Irán cumpliría los requerimientos para recibir ese test, pero una mujer que quizá entró en contacto con ese mismo hombre en el metro pero no había viajado en los últimos meses fuera del país no cumpliría esos requisitos.

  • La FDA también retrasó el desarrollo de tests porque sus regulaciones impedían que un gran número de laboratorios privados desarrollaran tests que pudieran ser usados después en hospitales a lo largo del país.


Si todas estas decisiones hubieran sido gestionadas por un líder experimentado en epidemias, ¿habrían tenido lugar los mismos problemas? Os dejo la especulación a vosotros.

Trumpismo. Sin olvidar el papel del propio Trump, que lleva semanas intentando reducir la histeria en torno a la epidemia con declaraciones falsas, ignorantes o directamente negligentes. Ejemplos:

  • 20 de enero: “Lo tenemos bajo control. Todo va a salir bien”.

    • Nope.

  • 12 de febrero: “Llegado abril, en teoría, cuando el clima sea un poco más caliente, se irá de forma milagrosa”.

    • Nope. Quizá se reduzca la capacidad de transmisión, pero su propio director del CDC dijo un día antes que el coronavirus puede que vaya a estar entre nosotros durante varias estaciones.

  • 26 de febrero: "Estamos bajando de forma bastante substancial, no aumentando. Lo tenemos muy bajo control. Quiero decir, hemos hecho un muy buen trabajo”.

    • Nope. Los casos solo han hecho que aumentar y la cosa va a más. A mucho más.

  • 4 de marzo: “La administración de Obama tomó una decisión sobre los tests que ha terminado siendo contraproducente contra lo que estamos haciendo”.

    • No exactamente. Esto tiene que ver con lo de las regulaciones de la FDA que mencionaba antes. Y no las impuso la administración de Obama, sino que llevaban en vigor desde 2004. Fue una cuestión de darse prisa en dar autorización a laboratorios a usar tests en situaciones de emergencia.

  • 7 de marzo: “Desde ahora mismo y ayer, quien necesite un test puede hacerse uno. Esa es la cosa”.

    • Nope.


Hay más ejemplos, evidentemente, pero quizá el que mejor ilustre toda esta situación tenga que ver con lo que dijo Trump este fin de semana cuando le preguntaron sobre el crucero Grand Princess en el que hay decenas de infectados y que ahora mismo espera en la costa californiana.

“Les gustaría bajar a la gente [del Grand Princess]. A mí me gustaría que se quedaran porque me gusta que los números se queden donde están”.

  • Sí, Trump prefiere que el número de casos diagnosticados en el crucero sean contabilizados como ente único antes que sumarlos al recuento nacional de EEUU.

    • Si piensas que algo así es estúpido es porque lo es.


¿Y a qué se debe todo esto? Trump tiene pánico de que esta crisis dañe sus posibilidades de ser reelecto como presidente el próximo noviembre.

  • Trump sigue siendo un presidente muy impopular, pero últimamente las controversias de su administración o su comportamiento parecían tener menos efecto que en el pasado.

  • Y la economía seguía en un grandísimo estado de forma… hasta hace un par de semanas.


La peor noticia para Trump, como bien señala este artículo de The New York Times, es que el coronavirus demuestra ser un enemigo del que no se puede deshacer a base de tuits.

  • Y ahí está la clave. Trump no puede ponerle un mote al virus ni soltar mentiras que convenzan a su base de votantes de que esta crisis es un invento de los demócratas para dañar su popularidad (o de los chinos para ganar la guerra comercial).

  • El número de casos y muertes seguirá aumentando, se tendrán que tomar medidas cada vez más drásticas para contener el contagio y la economía se resentirá de cara al verano, que es cuando empezará la campaña presidencial contra un demócrata todavía por concretar.


El coronavirus
va a poner a Trump contra las cuerdas porque todavía hay demasiadas incógnitas en torno al virus y no hay nada peor para un ejecutivo que una crisis con tantos factores impredecibles.

  • Pero su administración puede que todavía tenga tiempo para reconducir la situación y salir en mejor forma de todo este asunto.

  • Y no solo eso: las administraciones locales y estatales también tendrán que dar la talla porque la legalidad establece que gran parte de la responsabilidad de estas crisis recae en ellas, como explica esta columna de The Washington Post.


De Trump dependen los mensajes que llegan a la ciudadanía y los recursos y la confianza con la que cuentan los estados para tomar decisiones drásticas que pongan un límite a la expansión del virus.

  • Si los estados y las ciudades tienen una red de protección federal (p.ej. económica) como para cerrar una región entera alla italiana, más representantes locales y estatales se atreverán a hacerlo.

  • Ni qué decir que el hermetismo del gobierno chino pudo haber limitado la información que llegó a gobiernos como el estadounidense a lo largo del mes de enero para prepararse para lidiar con esta crisis.


Lo resumía muy bien David Remnick en The New Yorker:

“Sería colosalmente equivocado y una forma de distracción culpar a Donald Trump de demasiadas cosas. Ningún presidente puede hacer desaparecer por sí solo algo de estas características y el instinto de evitar el pánico general tiene su razón de ser. Pero el arrogante exceso de confianza de Trump, su falta de caro con el lenguaje y sus sospechas de profesionales gubernamentales —otra faceta de su miedo por el ‘estado profundo’— exacerbera la ansiedad pública y contribuye a la caótica respuesta nacional a esta crisis. Cuando ha tenido la oportunidad de hablar, muy a menudo lo ha hecho tomando los caminos de la ofuscación, la distracción o la falsedad. Solo Trump pondría a Mike Pence a cargo de la crisis del coronavirus cuando, como gobernador de Indiana, Pence inicialmente hizo una chapuza de la respuesta de salud pública a un brote de VIH en su estado”.


Costes. Y eso que todavía no he tenido tiempo de hablar de las posibles implicaciones de una crisis sanitaria por la que millones de personas necesiten atención médica a raíz de contraer el coronavirus —y enfermen por ello.

Los tests parecen estar cubiertos tanto por el sistema público como por los seguros privados, aunque podría haber excepciones, pero el tratamiento sí implica pagos por parte de los pacientes.

En EEUU, salvo que seas pobre (Medicaid) o muy mayor o tengas una discapacidad (Medicare), los ciudadanos o tienen su propio seguro médico privado o se lo paga la empresa para la que trabajan.

Tanto los seguros privados individuales como los que pagan los empleadores pueden tener limitaciones, lo que implica que un paciente acabe teniendo que asumir copagos y costes extra de tratamientos que no van detallados en su seguro.

  • ¿Cuántas personas evitarán ir al médico con síntomas leves de coronavirus por miedo a costes extra inesperados que puedan dejar sus cuentas bancarias tiritando?

  • Y aunque los seguros privados sí vayan a cubrir esos tests y tratamientos por coronavirus, ¿cuántas personas se van a arriesgar a comprobarlo cuando son cientos de miles los casos de estadounidenses que cada año se quedan en la bancarrota por culpa de facturas médicas?

    • No, gracias.


Sin olvidar que hay 27 millones de personas en EEUU sin seguro médico o acceso a los servicios públicos (Medicaid o Medicare).

El decadente sistema sanitario estadounidense actual puede que tenga delante su mayor reválida hasta la fecha.

  • Btw, en China, el estado ha pagado por los costes de los tratamientos por coronavirus que no cubrían los seguros médicos de sus ciudadanos contagiados.

    • Lo he leído en esta entrevista con el líder del equipo de la Organización Mundial de la Salud que visitó China durante el punto álgido de la crisis del coronavirus en el país. Es un vistazo FASCINANTE a la forma en la que el gobierno y la ciudadanía china se volcaron con el problema.


¿Desea saber más? 
En Face the Nation tiene una entrevista muy interesante con uno de los exlíderes de la FDA sobre la gestión de la crisis (6 minutos). El mismo tipo también tiene un hilo muy guay en Twitter sobre el tema. Estos mapas de The New York Times sobre la epidemia a lo largo del globo están chupi. Y este vídeo maravilloso en el que varios británicos reaccionan a los precios de procedimientos médicos básicos en EEUU.


© Lorie Shaull

🗳🇺🇸 Bernie, en las últimas

Lo importante: Bernie Sanders se enfrenta a una de sus últimas oportunidades de darle la vuelta a la carrera demócrata a la presidencia con los concursos electorales de Michigan, Washington y Missouri, entre otros, que se celebran este próximo martes.

  • Tras el Supermartes de la semana pasada, Biden ha tomado la delantera de forma bastante cómoda, el establishment se ha puesto de su lado y parece difícil que alguien sea capaz de quitarle su #JoeMentum.


Michigan será especialmente interesante porque es donde Sanders tenía una base importante de votantes en su campaña de 2016 contra Clinton, a la que ganó aquel año en el estado con una victoria sorpresa.

  • ¿Quiénes son esos votantes? Blancos de clase trabajadora sin estudios universitarios de las zonas industriales vapuleadas por la huida de las empresas manufactureras de la región en las últimas décadas (el conocido como Rust Belt).

  • El problema para Sanders es que es un tipo de votante que casi ya no existe para los demócratas porque han emigrado de forma masiva a Trump —y que Biden también se los disputa en formas que Clinton jamás fue capaz.


Sanders está estos días en modo ofensivo porque sabe que tiene que hacer el mayor daño posible a Biden antes de que se le escape la carrera de forma definitiva en el próximo par de semanas.

  • ¿Cómo? Atacando posturas políticas del pasado de Biden que no lucen demasiado bien entre el electorado demócrata del presente:

    • Apoyo a la Guerra de Irak

    • Acuerdos de libre comercio como NAFTA o TTP

    • El rescate bancario de 2008

    • Recortes de seguridad social


Por su parte, los seguidores de Sanders se han lanzado a la desesperada y están atacando a Biden por otra clase de polémicas de su extensísima carrera política que tocan más en lo personal (y que quizá Sanders no pueda hacer en público sin arriesgarse a perder puntos de favorabilidad).

  • Podéis ver los ejemplos en este hilo que compartí el domingo en Twitter:


It’s Corona Time!
Es curioso, pero el tema del coronavirus podría acabar ayudando a Sanders, aunque quizá la crisis haya llegado demasiado tarde. ¿Por qué? Dos razones:

  • La defensa férrea de Sanders a establecer un sistema sanitario financiado por el gobierno encajaría a la perfección con una crisis de saluda pública de estas características, facilitando el acceso a servicios médicos por parte de toda la ciudadanía sin miedo a costes.

  • Los mayores quizá no quieran salir a votar tanto estos días por miedo a coger el coronavirus:


¿Desea saber más?
 Hablé sobre qué es lo que tiene que hacer Sanders para remontar estas primarias demócratas en mi último vídeo para Newtral (11 minutos). Quepa decir que las primarias de Ohio las han acabado moviendo y se celebrarán el 17 de marzo, no este martes 10.


🤓 Tres lecturas relevantes

Hollywood: ‘En el centro del escenario en Disney tras una carrera lejos de los focos’, por Brookes Barnes en The New York Times (en inglés; 7 minutos).

Hablé la semana pasada de Bob Iger, ahora exconsejero delegado de Disney, así que esta semana toca mencionar a su sucesor, Bob Chapek. El nuevo Bob estaba antes en la lucrativa división de parques de la compañía y este perfil hace un buen trabajo explorando lo que llevará de esa experiencia al despacho más influyente de todo Hollywood. Ah, y a ver qué tal se le da el coronavirus. ¿Más cierres de parques tras los de Hong Kong y Shanghai? ¿Retraso del estreno de Mulán? ¡Suerte, Bobby!

Washington D.C.: ‘Un ‘Bernie Bro’ que en su momento participó en ataques en la red recapacita sobre su actitud’, por Robert Samuels en The Washington Post (en inglés; 13 minutos).

La leyenda urbana de que todos los seguidores de Bernie Sanders son hombres blancos con ganas de perseguir en la red a cualquiera que se oponga al senador de Vermont se remonta a 2016. Y aunque es cierto que hay miles de seguidores de Sanders que se dedican a esa clase de ataques online concertados, los medios han tendido a exagerar el fenómeno. En cualquier caso, este perfil del Post es un interesante (y humano) vistazo al tema.

Silicon Valley: ‘Todos somos compradores irracionales guiados por el pánico’, por Helen Rosner en The New Yorker (en inglés; 7 minutos)

La última vez que compré por Amazon Fresh (el supermercado de Amazon Prime), quise coger al menos un par de paquetes de pasta. No quedaba NADA. Me ha divertido mucho este artículo porque explica lo que justamente pensé que estaba pasando: miles de personas comprando como locos para tener comida en casa por si la crisis del coronavirus se sale de madre. La gente está fatal.


😆 Quitándole la gracia

Saturday Night Live. Es increíble, pero SNL sigue manteniendo un nivel de aúpa cada año con renovaciones de casting que de verdad me dejan picueto. Este año, el jefazo Lorne Michaels ha hecho dos fichajazos con Chloe Fineman (su cuenta de Instagram es la hostia y estas imitaciones, priceless). El vídeo que encabeza este párrafo es del SNL de la semana pasada y tiene un momento estelar de otro fichaje reciente: Bowen Yang.

El sketch cuenta con varias sorpresas (¡Jake!) y varios homenajes a canciones famosas de musicales de Broadway. Todo para burlarse del aeropuerto La Guardia de Nueva York. Icónico.

Y en vídeos e imágenes que os alegrarán el día:


🤩 Unos vídeos para emocionarse

El príncipe de Egipto (1998) es una de esas películas de mi infancia que sigue alucinándome el poco reconocimiento que tiene años después de su estreno. ¿Quizá porque era de DreamWorks Animation en vez de Disney? ¿Quizá porque era OTRA versión de la historia de Moisés?

Sea como fuere, las canciones eran espectaculares. Muy Broadway. Tanto, que el musical aterrizó hace unos meses en el West End londinense después de más de dos décadas desde el estreno original del filme. El vídeo que encabeza este párrafo es de dos de las actrices interpretando el tema ‘When You Believe’ que en su momento hicieron famoso Whitney Houston y Mariah Carey. Me he emocionado MUCHO escuchándolo, sobre todo con el tramo en hebreo que se perdía en el tema comercial.

Si os entra la nostalgia, esta versión de Brian Stokes Mitchell de ‘Through Heaven Eyes’ junto al Coro Tabernáculo Mormón es jodidamente increíble. Sin exagerar, uno de mis vídeos favoritos de YouTube:


👋 Y para terminar...

Una recomendación. Estoy a unos pocos episodios de terminar la segunda temporada de Sex Education y QUÉ MARAVILLA. Ya comentaré mejor la semana que viene, que esta no he tenido tiempo de NADA y lo he dedicado mayoritariamente a jugar al Final Fantasy VII. Sí, el original.

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Hasta la semana que viene.