Jan 16

🔥🏡 Comprar casa en EE. UU.: ¿imposible?

Y también: una película ochentera para animar el alma y nuevos memes de 'Euphoria'.

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Las noticias estadounidenses de Washington D.C., Hollywood y Silicon Valley, contadas por el periodista Emilio Doménech desde Nueva York. Ahora, en formato podcast.
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16 de enero | Nueva York

Hola, maricoper. Madera, por favor. Wololo.

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Lo importante: el 2021 fue un año histórico para el sector inmobiliario. Los propietarios pudieron vender viviendas a muy buen precio y los compradores… bueno, los compradores tuvieron que arreglárselas para poder encontrar casas a la venta a precios que no exigieran endeudarse hasta la jubilación.

Contexto: en 2021, el precio medio de una vivienda superó los 362,000 dólares el pasado junio, la cifra más alta de la historia, según datos de la Asociación Nacional de Agentes Inmobiliarios (NAR) que recoge The Washington Post.

  • En algunas de las ciudades que más están creciendo en estos últimos años como Tampa, en Florida, y Phoenix, en Arizona, los precios de las casas se dispararon entre un 26 y un 33 por ciento, respectivamente.

Explícamelo: la subida de precios de la vivienda responde a una serie de factores que han coincidido en el tiempo con motivo de la pandemia: multitud de nuevos compradores, escasez de casas a la venta, frenazo en la construcción de nuevas viviendas o una migración destacada desde los centros urbanos hacia los suburbs.

  • Y por supuesto, unos tipos de interés muy bajos que han permitido a los compradores firmar hipotecas asequibles —y con compradores que de repente tenían más efectivo de lo habitual en sus cuentas bancarias gracias a un menor gasto en viajes y ocio en pandemia o a las ayudas públicas.

Esta newsletter pretende ser un resumen de cómo esos factores influyeron en un 2021 histórico para la vivienda, cómo evolucionarán en 2022 y, sobre todo, qué consecuencias tendrán sobre la economía de los estadounidenses en un momento de máxima incertidumbre por culpa de una inflación disparada.

🔥🏡 2021: la locura

Durante años, los millennials eran la generación que parecía manifestar un mayor desapego por la propiedad de una vivienda. Desde 2019, en cambio, lideran las solicitudes de préstamos para comprar una. La media de edad de los compradores de primera vivienda en 2021 fue de 33 años (that’s almost me, emilio, but i have no money!).

  • La NAR reveló que los millennials constituyeron la mayor parte (37 por ciento) de los compradores de vivienda en 2020. Tiene sentido, pues en 2020 también pasaron a los baby boomers como la generación más numerosa en EE. UU.

La tendencia se produce por una confluencia de factores típicos del momento generacional por el que pasan los jóvenes millennials. Algunos de ellos son:

  • Pago de la deuda estudiantil. Una comparativa de Education Data Initiative señala que los millennials que se graduaron en 2010 tienen una magnitud de deuda estudiantil mucho menor (en promedio, 874 dólares) que la de los que se graduaron en 2017 (en promedio, 22,953 dólares).

  • Vida familiar. La perspectiva largoplacista y los costos asociados a la paternidad son un aliciente para abandonar el sistema de pago de alquiler e intentar adquirir una vivienda propia.

  • Bajos tipos de interés. En 2020, la Reserva Federal mantuvo sus tasas de interés cerca de cero y arrastró a la baja el porcentaje de las tasas hipotecarias. Los bajos costos de endeudamiento crearon un clima favorable para invertir en el sector inmobiliario.

¿El problema? El enorme volumen de demanda no logra encontrar correspondencia en el mercado inmobiliario, principalmente porque la oferta es escasa y porque la pandemia embistió de lleno contra las nuevas construcciones.

  • En junio, Bank of America Merrill Lynch estimó que solo se completaron 65,000 starter homes* en 2020, menos de una quinta parte del número construido anualmente a finales de los 70 y principios de los 80, cuando los baby boomers tuvieron un acceso mucho más sencillo a la primera vivienda.

    • Starter home es un concepto nacido en EE. UU. durante la posguerra que refiere a casas de uno o dos dormitorios, generalmente viviendas asequibles para primeros compradores.

  • Los altos precios de la madera debido a los cierres de aserraderos durante el 2020, por ejemplo, agregaron casi 36,000 dólares al precio de nuevas casas, según la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas.

  • La Oficina del Censo dice que las construcciones de nuevas viviendas están todavía cientos de miles de unidades por detrás de los niveles prepandémicos, según recoge Business Insider.

  • Y para terminar de agravar el problema, los datos de NAR muestran que la oferta de viviendas para reventa está en su punto más bajo de la historia.

Las consecuencias. La escasez de viviendas y el consecuente aumento del precio contribuyó a aumentar la desigualdad en 2021. La riqueza de los propietarios se disparó a expensas de compradores e inquilinos en viviendas de alquiler.

  • Además, los propietarios que reinvierten sus ganancias en el sector inmobiliario suponen una tensión adicional para el mercado porque reducen la oferta de viviendas existentes.

    • Es decir, los propietarios que venden una casa pasan a competir con los millennials que todavía no han encontrado su primera vivienda.

  • Y por otro lado, la entrada de Wall Street en el mercado inmobiliario, aunque algo exagerada, tampoco ha ayudado.

Otro factor que impide a los millennials adquirir una casa está vinculado a los créditos hipotecarios. Los prestamistas han elevado los estándares de préstamo pese a que el valor de las viviendas ha aumentado y los salarios de los prestatarios no han subido al mismo nivel.

  • Es decir, que quienes tienen un bajo nivel de ingresos solo consiguen acceder a créditos recortados que muchas veces no son suficientes para adquirir una casa en este contexto inmobiliario.

El frenesí parece haberse calmado un poco en los últimos meses. Más compradores pausan o abandonan sus búsquedas desalentados por los precios y la escasez de casas en venta, según perciben las agencias inmobiliarias, pero el nuevo año sugiere una repetición de tendencias.

🔮 ¿Y en 2022?

Más de lo mismo. El 2022 tampoco apunta esperanzador para los compradores, al menos en el corto plazo. La cadena de suministro sigue encareciendo los materiales, los constructores tienen problemas para encontrar trabajadores y las primeras subidas de los tipos de interés no se esperan hasta marzo.

  • Una subida de tipos no tiene necesariamente como consecuencia directa un encarecimiento de las hipotecas. De hecho, ¡puede que la subida reduzca la inversión en nuevas construcciones y eso genere más escasez!

    • La inflación y la demanda, en cambio, sí tienen visos de aminorar el aumento de los precios de la vivienda.

  • A alquilar. Las construcciones de apartamentos destinados a inquilinos que todavía no se atreven a meterse en una hipoteca tiene previsto aumentar en el próximo año, alejando a más estadounidenses del mercado de compra.

Este hilo de Mike Simonen, de Altos Research, hace un buen resumen de cómo la escasez de oferta y nuevos repuntes en la demanda están volviendo a poner el mercado inmobiliario en la situación crítica que vimos en la primera mitad del 2021, cuando las guerras de subastas frustraron a miles de compradores:

Los constructores tampoco son demasiado optimistas de un cambio favorable en 2022. Aducen como principales factores, según The Washington Post:

  • El aumento de los precios de los materiales, sea por la inflación, la crisis de la cadena de suministro o la subida de aranceles a la madera canadiense.

  • La falta de trabajadores en el sector, que se ha visto agravada por las jubilaciones y un ritmo de las contrataciones incapaz de estar a la altura de la creciente demanda.

¿Optimismo? No todo son malas noticias para los compradores:

  • La confianza de los constructores sigue siendo alta pese a los problemas de la industria para pagar materiales y encontrar trabajadores.

  • El área de compra se ha expandido para millones de estadounidenses que pueden empezar a trabajar desde casa, lo que destensa la presión sobre los precios en ciudades de moda como Phoenix, Tampa o Austin, Texas.

  • Los hipotecados con dificultades económicas podrían verse obligados a vender conforme se acaban las ayudas públicas (welp).

📊 Ok, boomer

El efecto inmediato de este boom del mercado inmobiliario es el de mantener alejados a millones de estadounidenses de su primera vivienda, lo que acrecienta la desigualdad económica generacional y racial.

  • Los que sí se atreven a comprar acaban atados a hipotecas más caras que frenan su propio crecimiento económico.

  • Y los que se quedan en alquileres, lo hacen en ciudades donde las nuevas construcciones están muy limitadas, a veces por propietarios que no quieren ver los precios de sus viviendas devaluados, lo que a su vez aumenta el precio de alquileres por los que cada vez compite más gente.

Francesca Mari lo resume a la perfección en The New York Times:

“Al tiempo que la pandemia hizo a los pobres más pobres, también hizo a los ricos más ricos. Los propietarios, ya de por sí 40 veces más ricos que aquellos en alquileres, son más dados a conservar sus trabajos, sacar beneficios del mercado bursátil y tener suficientes ahorros como para sacar partido de los bajos tipos de interés”.

¿Desea saber más? Ese artículo de Mari centrado en Austin es una joya. Este otro de The Wall Street Journal indaga en el papel de los millennials en el mercado inmobiliario de 2021. Y este último, también del Times, cuenta anécdotas muy heavies de las guerras de subastas.


🎬 Una recomendación

Con la colaboración de Filmin

Todos queremos algo es una película estadounidense de 2016 dirigida por Richard Linklater. Sigue a un grupo de chavales que juegan en el equipo de béisbol universitario durante los primeros días antes del inicio de curso.

  • El reparto lo encabeza Blake Jenner como el chico nuevo de la universidad que debe intentar encajar con los veteranos del equipo, aunque los actores que brillan son Zoey Deutch y un siempre carismático Glen Powell en el papel de Finnegan. Suya es la estrella de la película.

A diferencia de otros largometrajes de Linklater como Boyhood o la trilogía Antes de…, más naturalistas e imprevisibles en su desarrollo, este largometraje cuenta con un ritmo mucho más medido que tiene casi como principal foco la diversión de la vuelta a clase. Y por diversión se entiende que todos quieren ligar con alguien.

  • La narrativa tiene una estructura episódica muy fácil de absorber. Una fiesta. Chicas. Una conversación sobre béisbol. Chicas. Una pelea. Chicas.

Si suena a peli de testosterona es porque, a muchos niveles, lo es. Pero eso no quita ni un ápice del disfrute de lo que ofrece Todos queremos algo: una historia universal de estudiantes sin demasiadas ambiciones que perseguir lejos del vamos a pasarlo bien.

  • Y esa falta de pretensiones se agradece, pues permite dejarse llevar por la ausencia de preocupaciones, los buenos chistes y el carisma de unos críos inmaduros a los que les gusta gastarse bromas y hablar de chicas.

    • A veces no hace falta mucho más que eso.

Y encima está grabada de 10, con un trabajo de producción y una música a la altura del reto. Una joyita.

Todos queremos algo está disponible en Filmin.


⚡️ Vuelve The serie

Euphoria volvió a HBO Max la semana pasada tras un parón de casi tres años. Y vista la cantidad de memes, fotos, vídeos y fancams que pueblan Twitter y TikTok estos días, es imposible escapar de ella. ¡Y yo que me alegro!

Por si no la ves, la serie sigue a unos estudiantes de instituto, entre los que se encuentra Zendaya, que lidian con problemas con los que cualquiera se puede sentir identificado: uso constante de drogas duras, abusos sexuales, chantaje, acoso cibernético… ¿Quién no ha estudiado en un instituto así?

  • Que la serie tenga de todo ha desencadenado que muchos de los memes que salen estos días lleven el título de Euphoria High School. Con ellos, los fans intentan hacer chistes sobre lo muy pasado de rosca que está todo lo que ocurre en el instituto protagonista.

    • (Aunque ese acercamiento temático y de tono es precisamente la razón por la que Euphoria nos gusta tanto).

El hecho de que los personajes femeninos, especialmente Maddy, vistan de forma tan atrevida es otra de las coñas habituales, de ahí memes como el que encabeza esta sección o como este otro:

La serie también es muy explícita, especialmente a nivel sexual y a la hora de mostrar penes. Muchos penes. Y claro, pasa lo que pasa:

La verdad es que estoy disfrutando de todo lo que veo sobre Euphoria en Twitter y agradezco que sea un fenómeno tan bestia que podamos compartir, especialmente porque creo que Sam Levinson la dirige de la hostia —amén del cuarto episodio de la primera temporada, que era un homenaje a mi película favorita, Magnolia.

  • Lo sé porque se lo pregunté en persona y me confirmó que así era.

Anyway, un último meme protagonizado por Zendaya:


En otro orden de cosas, este lunes vuelve Lunes por el mundo con un repaso de titulares internacionales. Muy atentos a Kazajistán, Rusia-Ucrania y Reino Unido, donde Boris Johnson está más cerca que nunca de perder la confianza de sus compañeros de partido.

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Hasta el lunes,