🇦🇫 Cómo entender la retirada de tropas estadounidenses de Afganistán

Y también: por qué internet está obsesionado con una vampiresa muy alta, la vuelta de la publi y un inusual candidato senatorial en Pennsylvania.

  
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21 de abril | Nueva York

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🇦🇫 Adiós, Kabul

Lo importante: El presidente estadounidense Joe Biden anunció la semana pasada que Estados Unidos retirará todas sus tropas de combate de Afganistán antes del próximo 11 de septiembre, meses después de la fecha firmada por Trump con los talibanes.

  • La fecha marcará el 20 aniversario de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas.

Biden rechaza así las presiones del Pentágono, desde donde querían mantener las tropas hasta que las fuerzas afganas fueran capaces de mantener la estabilidad en un país afligido por la corrupción, la violencia y la presión de las ofensivas talibanes.

  • Pero el presidente estadounidense no quiere amarrarse a un objetivo difuso que administraciones previas han sido incapaces de alcanzar.

Entonces, ¿de dónde viene todo esto? ¿Por qué están Afganistán y EEUU en esta situación? ¿Cómo encaja la decisión de Biden en el actual contexto político y militar tanto en Oriente como en casa? Vamos a ello.

En tiempos fríos…

Estados Unidos tiene presencia en el territorio desde los años 70, cuando Afganistán sirvió como otro de los escenarios de disputa en el contexto de la Guerra Fría.

  • Los partidarios de la doctrina Reagan vieron en el conflicto de Afganistán una nueva posibilidad para forzar a la URSS a retirar su influencia de este sector.

  • También, para desgastarla con un enfrentamiento prolongado que haría de paralelo reivindicador tras la humillación sufrida en Vietnam.

Después de 11 años de guerra, las últimas unidades soviéticas abandonaron Afganistán con un balance de 1 millón de afganos muertos y una tercera parte de la población refugiada en el extranjero —principalmente, Irán y Pakistán.

  • La retirada de las tropas soviéticas, sin embargo, no se tradujo en el cese de conflictos. Afganistán dejó de ser un escenario de la Guerra Fría para convertirse en el campo de batalla de numerosos intereses regionales.

    • En este contexto, el islamismo radical y el terrorismo islamista encuentran el caldo de cultivo perfecto para sembrar un futuro de incertidumbre y violencia desproporcionada.

La caída de la capital Kabul en manos de los talibanes* en 1996 volvió a concentrar la atención internacional en el país, hecho que no se había advertido por años desde la salida de las tropas soviéticas.

  • *Los talibanes, grupo integrado en sus orígenes por habitantes de etnia pastún del sur del país, más concretamente de las provincias de Helmand y Kandahar. 

    • Surgieron con fuerza en agosto de 1994 e impusieron una forma extrema de control social en nombre de la religión intentando crear su versión de una sociedad islámica moldeada a la medida de las enseñanzas del Corán.

Estados Unidos se integra en el conflicto tras acusar a Afganistán de ocultar en su territorio a Osama Bin Laden, fundador y líder de la red terrorista Al-Qaeda, mediante un bombardeo a instalaciones afganas.

  • El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas anuncia en noviembre de 1999 la imposición de sanciones contra el régimen talibán a raíz de que este rechazara entregar a Bin Laden para su procesamiento judicial.

    • Cabe recordar, Estados Unidos es uno de los cinco miembros permanentes con derecho a veto de este órgano, lo que le da una posición inamovible de autoridad respecto de las resoluciones que se emiten.

Tras los atentados terroristas del 11-S, se volvió a exigir al gobierno talibán la entrega de Bin Laden, acusado como responsable del ataque terrorista.

  • George W. Bush, entonces presidente estadounidense, forja entonces una amplia coalición internacional contra el terrorismo islámico y autoriza una ofensiva militar conocida como la Operación Libertad Duradera.

    • El régimen talibán siempre ha afirmado que el terrorista había desaparecido y que no era posible encontrarlo.

Dada la resistencia del gobierno talibán a entregar a Bin Laden, fuerzas estadounidenses y británicas inician el 7 de octubre de 2001 el bombardeo de objetivos estratégicos afganos.

  • Durante el siguiente mes de noviembre, la Alianza del Norte —grupo opositor en Afganistán respaldado por la comunidad internacional— acelera su ofensiva terrestre y ocupa de forma sucesiva las principales ciudades pasando a dominar dos terceras partes del país.

    • Paralelamente a este avance, a los bombardeos aliados y al paulatino repliegue talibán, las fuerzas estadounidenses inician en la zona meridional del país las operaciones de búsqueda de Bin Laden.

Finalizadas las tensiones entre las diferentes facciones emana un gobierno provisional patrocinado por la comunidad internacional y, especialmente, por EEUU.

  • A través de Naciones Unidas se autoriza la presencia de dos fuerzas “pacificadoras” encargadas de establecer la seguridad en el territorio afgano: la Operación Libertad Duradera (EEUU) y la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF), dirigida por la OTAN.

  • Paralelamente a los acuerdos económicos y políticos que buscan garantizar un ejército nacional y soberanía constitucional en el país, los Jefes de Estado y de gobierno de la OTAN deciden incrementar las tropas desplegadas por la organización en Afganistán.

    •  Pasan de 6.500 soldados a 10.000 antes de las elecciones afganas de 2004.

¿Por qué después de todo este tiempo Afganistán continúa representando un valor estratégico? Principalmente, por su condición de “país-puente” entre Occidente y las exrepúblicas soviéticas, lo que lo convierte en paso obligado de oleoductos y gasoductos con destino a India y Europa.

  • En este sentido, Pakistán es otra pieza clave en la estabilidad de la región debido, entre otras cosas, a que la porosa frontera que comparte con Afganistán sirve como base de operaciones a la insurgencia más radical.

Promesas incumplidas

En ese contexto, la retirada de las tropas de EEUU de Afganistán es un tema que ha estado muy presente en la última década. ¿Se quedan por ese valor estratégico? ¿Por el carácter desestabilizador que podría generar su salida?

Tanto Barack Obama como Donald Trump prometieron a lo largo de sus presidencias la retirada de las tropas estadounidenses del país asiático.

  • Sin embargo, sus decisiones en la presidencia se tradujeron, en algunos casos, en un aumento de la presencia militar estadounidense.

Barack Obama

Hace una década, la administración Obama vivía un intenso debate interno sobre la política a adoptar en relación al país afgano.

  • En 2009, la presencia militar de EEUU en Afganistán aumenta tras el anuncio del recién elegido presidente de enviar más de 17.000 tropas para combatir la insurgencia talibán tanto en Afganistán como en la vecina Pakistán.

    • En aquellos años, el país afgano se encontraba en un contexto de creciente inseguridad e insurgencia.

  • Para finales de 2009, y pese a una reducción simultánea de la presencia militar en Irak, Obama envía a Afganistán 30.000 soldados más, elevando el montante total de tropas en Afganistán hasta casi 100.000.

    En 2010, se celebra la Conferencia de Londres para Afganistán en la que los países participantes acuerdan el traspaso gradual de responsabilidades hacia el gobierno afgano.

    • Los primeros pasos hacia una retirada del país se dan a partir de 2011 y, sobre todo, de 2013, cuando Obama anuncia la retirada de 34.000 soldados.

      • Durante estos años, se va produciendo una retirada gradual de tropas del país motivada por la duración del conflicto y el creciente hartazgo de la población estadounidense a la guerra.

  • Entre 2015 y 2016, los nuevos planes de retirada de Obama dejan el contingente militar norteamericano por debajo de las 10.000 unidades con el objetivo de entrenar al ejército afgano en operaciones de contraterrorismo y contrainsurgencia.

Donald Trump

La llegada de Trump a la presidencia de EEUU, quien había prometido la retirada de tropas de Afganistán en campaña, no supone un cambio inmediato.

Trump ni abraza ni repudia enteramente la misión estadounidense en el país afgano, lo que deriva en una política errática y sin una estrategia clara.

  • Durante los primeros años de su administración, la presencia militar de EEUU en el país asiático se mantiene o incluso aumenta. Para 2018, el contingente militar había sido reforzado hasta los 14.000 soldados.

  • A partir de 2019, su administración inicia rondas de contactos y negociaciones con los talibanes buscando un fin al conflicto.

  • En 2020, Trump autoriza una retirada parcial que reduce la presencia militar de EEUU hasta 4.500 soldados.

  • Finalmente, Trump desata la polémica al final de su mandato al anunciar la retirada total de EEUU de Afganistán para mayo de 2021.

El anuncio tiene lugar después de que se confirme la derrota de Trump en las elecciones del 3 de noviembre y con el proceso de transición a la administración de Biden ya en marcha.

  • Trump recibe críticas por tomar ese tipo de decisiones durante el periodo conocido como del pato cojo (lame duck) antes de la toma de posesión de Biden.

    • Y cabe sumar el contexto de las acusaciones de fraude electoral que hicieron más difícil las comunicaciones entre los equipos de seguridad nacional de Trump y Biden.

Lo de siempre

La herencia. Biden heredaba una situación complicada con Afganistán, aunque con las tendencias claras: la presencia militar está cada vez menos justificada y los estadounidenses la entienden menos.

  • Mientras tanto, los afganos viven en un caos de poder constante entre los talibanes que quieren la salida estadounidense, el gobierno que pide el apoyo estadounidense para evitar una ofensiva de esos mismos talibanes…

    • … y la corrupción y violencia rampantes a lo largo y ancho del país. Por eso son muchos los que temen lo que puede provocar la salida de EEUU.

Vacíos de poder como el que puede provocar la salida de EEUU de Afganistán tienen un historial problemático, pero casi como cualquier intervención extranjera en un país lejano al de los intervencionistas.

  • Vietnam, Corea, Libia, la propia Afganistán e Irak, con suma probabilidad el ejemplo que más miedo le da a Biden.

    • Los vacíos de poder de Irak, en parte por la salida de EEUU, y de Siria, tras la Primavera Árabe, dejaron un panorama idóneo para el nacimiento y la proliferación del Estado Islámico.

¿Pero justifica el miedo a un nuevo Estado Islámico, o a que los talibanes gobiernen con mano de hierro sobre Afganistán, la presencia indefinida de tropas estadounidenses en el país?

La conclusión de Biden, y una que ya sacó Trump pese a las prisas que se dio para sacar a las tropas antes de ceder la Casa Blanca, es un contundente no.

  • Que haya aplazado la actuación hasta el 11 de septiembre parece una honesta forma de cuadrar la estrategia con aliados afganos e internacionales para que el movimiento no sea excesivamente brusco.

    • Falta ver si se compromete a esa fecha límite, pero es un día demasiado icónico como para romper la promesa.

A nivel político, Biden no se puede arriesgar a que Trump o cualquier otro rival republicano en 2024 le eche en cara haber perpetuado la guerra en Afganistán como hubiera hecho cualquier otro demócrata intervencionista elitista a lo Hillary Clinton.

  • Y sí, es la misma razón por la que Biden está exportando menos vacunas que otros aliados y rivales geopolíticos: evitar potenciales críticas futuras del nacionalismo republicano.

    • En resumen: “Céntrate en los estadounidenses, idiota”.

¿Desea saber más? The New York Times tiene un buen reportaje sobre las reacciones en Afganistán por parte de algunas mujeres del país, muchas de ellas temerosas de que una toma del poder por parte de los talibanes ponga fin a los avances en sus libertades en las últimas dos décadas. Este repaso fotográfico también merece mucho la pena.


🎬 Una recomendación

Con la colaboración de Filmin

A War (Una guerra) es una película danesa dirigida por Tobias Lindholm. Estuvo nominada al Oscar a Mejor Película de habla no inglesa en 2015. Un año antes, las fuerzas militares de Dinamarca se retiraron de Afganistán tras formar parte de ISAF durante los 13 años previos.

Este thriller dramático retrata la experiencia de un grupo de soldados daneses a través del comandante Pedersen, un oficial que tiene que tomar una decisión imposible en un contexto difícil de comprender: por qué siguen estos europeos con uniforme militar y rifles de asalto enfrascados en un conflicto que les queda tan lejos.

Con un tono abiertamente antibelicista, Lindholm sabe hacer ver lo difícil que es justificar la presencia militar danesa en territorio afgano. Lo logra a través de ejemplos que no se hacen demasiado evidentes porque la película no se recrea en la acción. El cineasta en cambio lo consigue con muertes imprevisibles (e innecesarias), enfrentamientos dispersos (y aburridos) con los talibanes, interacciones tensas de los soldados con los locales y un dilema horrible que define la segunda mitad del filme —y que prefiero no especificar en estos párrafos.

No esperes un Paul Greengrass o un Kathryn Bigelow, pero sí una de las mejores películas sobre la Guerra de Afganistán.

A War (Una guerra) está disponible en Filmin.


🤓 Qué están leyendo en…

Washington D.C.: ‘El dilema gigante de los demócratas’ por Holly Otterbein en Politico. (en inglés; 36 minutos).

La carrera senatorial de Pennsylvania de 2022 será uno de los grandes retos demócratas en las elecciones de medio mandato de Biden. Por allí pasa mantener o ampliar la justísima mayoría demócrata en el Senado, de ahí que figuras como John Fetterman estén ya protagonizando perfiles como este de Politico de cara a las primarias del partido en la próxima primavera. La razón del titular, y parte de la tesis del artículo, es que Fetterman es una figura controvertida entre los demócratas. El establishment lo considera un candidato inusual con pocas relaciones dentro del partido, incluso a nivel local o estatal, y con un historial personal algo peliagudo. Que persiguiera a un negro con una escopeta tampoco ayuda. Y para los progresistas no pasa el test de pureza por evitar posicionarse en contra del fracking, una polémica forma de extracción de petróleo y gas natural. Pero que sea una maldita torre de más de 2 metros, calvo y con barba hace difícil no prestarle atención en la superficie. Su historial progresista-populista como alcalde de una pequeña localidad de mayoría afroamericana duramente afectada por el crimen y la crisis económica es lo que le convierte en un candidato impagable para los medios. Falta ver si Fetterman es algo más que imagen y narrativa.

Silicon Valley: ‘En los Locos Años Veinte, los anuncios marcan su regreso’ por Ben Smith en The New York Times. (en inglés; 6 minutos).

Smith detalla las buenas noticias que esperan en los meses venideros a medios de comunicación, especialmente digitales, con motivo del inminente boom económico pospandemia. Los grandes de Silicon Valley que dominan el mercado publicitario, con Amazon y sobre todo Google y Facebook a la cabeza, también tienen visos de crecer de forma destacada este año, pero lo curioso es ver que lo más habitual va a ser cómo miles de empresas intentan vendernos aquello que se suponía que sustituiría a la publicidad: las suscripciones. Y desde plataformas de streaming hasta comida gourmet para perros, el 2021 promete ser un año próspero para que nos convenzan de las montones de suscripciones que nos hacen falta. Eso y volver a viajar, claro.

Hollywood: ‘La obsesión de Sony con los blockbusters está generando revuelo en el imperio de PlayStation’ por Jason Schreier en Bloomberg. (en inglés; 9 minutos).

Tenía previsto hablaros sobre el acuerdo de Netflix y Sony, pero este reportaje de Bloomberg sobre la aparente crisis interna dentro del universo de PlayStation me ha parecido tremendo. El resumen es que la obsesión de Sony con los títulos AAA como Uncharted o God of War está minando la moral de los equipos creativos de la familia PlayStation. Son tantos los recursos que necesitan videojuegos como The Last of Us que hay estudios pequeños de Sony que acaban siendo solo un arma complementaria sin ningún poder creativo. El apunte clave de lo que puede perder PlayStation con todo esto lo deja una mención al videojuego Dreams, un título que permite que los usuarios creen sus propios videojuegos y mundos con posibilidades de creación enormes: “En 2020, Sony no puso mucho músculo de marketing detrás […] de Dreams. Como resultado, PlayStation quizá se perdió su propia versión de Roblox, un videojuego parecido. La compañía matriz Roblox Corp. salió a bolsa hace unos meses y ahora está valorada en 45.000 millones de dólares”.


🧛🏻‍♀️ Un vídeo para ser pisado por una vampiresa

Resident Evil: Village es la nueva entrega de la popular franquicia de videojuegos de terror de Capcom que se estrena en un par de semanas. Y Lady Dimitrescu es una vampiresa de casi 3 metros de altura que, aparte de ser la villana del videojuego, se ha convertido en un fenómeno… sexual entre la comunidad gamer.

  • No voy de coña, maricopers:

Bien, pues la última movida viene a raíz del vídeo que encabeza esta sección, una publicación patrocinada por la propia Capcom. En ella, el youtuber Kyle Hill analiza lo que puede significar que Lady Dimitrescu te pise en la cara con los tacones que luce en los tráilers en los que se ha hecho famosa.

  • Básicamente, te destrozaría el cráneo porque pesa 200 kilos.

Haciéndose eco del vídeo, la revista Kotaku publicó un artículo titulado ‘No quieres que la alta mujer vampiresa de Resident Evil Village te pise la cara’.

  • Y no, nunca le puedes decir a internet que no quieren algo. Porque lo van a querer. Y por eso Kotaku fue trending topic hace unos días. Jejeje:


😆 Quitándole la gracia

Low Poly es un concepto que significa bajo en polígonos en el contexto de los gráficos 3D por ordenador. Lo de arriba son unos macarrones con queso a los que los diseñadores gráficos del videojuego The Sims 4 no dedicaron demasiado esfuerzo.

  • Es decir, que no se pasaron mucho tiempo haciendo polígonos para que quedara más realista.

Desde el otoño de 2020, han ido apareciendo algunas cuentas de Twitter que recopilan imágenes de objetos, animales o personajes low poly que, por diferentes motivos y contextos, son intrigantemente fascinantes… ¡y divertidos!

Estas patatas fritas del Cyberpunk 2077, un videojuego de última generación cuyo polémico estreno ya comenté en una Wikly anterior, son una verdadera delicia:

Esta hamburguesa del Doom 3 pinta realmente deliciosa, la verdá:

Pero eh, apreciemos como se debe a este perro del Lightning Returns: Final Fantasy XIII:

Y para terminar, un buen meme del XIX:

Hasta la semana que viene,